Dedicado a Catalinilla,
alias @caramos61, Rosa Campos, mi hermana y compañera de sueños, desde el
Movimiento Fórmate y Lucha
Era el inicio de la década de
los 80’s y comenzaban mis pasos por aulas y jardines de la Simón Bolívar,
cuando me dirigí al Centro de Estudiantes a encontrarme con mi hermana. De allí,
juntas, caminamos hacia el MYS, pasamos por la Proveeduría Estudiantil y nos
acercamos a la cartelera del Movimiento Fórmate y Lucha.
Ese pudo haber sido el
recorrido de un día cualquiera de esa época en nuestras vidas. -Mi hermana me
precedió en la vida universitaria y en la militancia política. Cathy, alias Rosa
Campos como le decían en joda sus amigos; Rosa Campos como aún identifica el
blog que escribe.- Con ella transité mis primeros pasos en la política
universitaria, en un espacio maravilloso que tenía como lema “Fórmate para
crear y lucha para transformar”.
Y me dio por recordar ahora,
porque estos meses de intensa campaña para las primarias –de intensa campaña de
Cathy, porque en este momento también me lleva una morena en eso- le han dado
un vuelco a mi perspectiva sobre la dinámica política que comienza. Su esfuerzo
me trasladó a los días de militancia política en los que nos empeñamos en
construir un estilo de hacer política diferente y en medio de una dinámica
política nacional estudiantil adversa, lo logramos.
Debe ser por esa experiencia,
porque creo que es posible construirla, que en estos días escribía en twitter “El
país pide a gritos una nueva ética política y una nueva ética ciudadana” y a
raíz de ello tuve un gratificante intercambio en el que participaron de
diversas maneras: @yuritabecerra, @AnaBlackLl, @olgak26, @porlagoma, @moisesp,
@carmenbeat, @chegoyo, @moranda, @Helenalay, @mfsa56, @JoseManuelR, @glendaortizc,
@mkpositivo, @velociraptor617, @desaconsultores, @mdecesaris, @NSC, @Btroconis,
@kairerojas, @anandi2910, @LuisTrincado, @liderayvision, @radar210, @lgtomas y
por supuesto, @caramos61.
Algunas de las ideas en este
intercambio fueron: entender el ejercicio de la política como un medio de
servicio al país y el ejercicio ciudadano con formación política que permita
construir las mejores decisiones @Yuritabecerra; una ética fundada en valores
personales, sociales y colectivos que permitan dar prioridad a
logros-libertades-justicia social @moranda; ética en su concepción tradicional: hacer lo recto, actuar conforme a la moral, al respeto humano, al bien general
y al orden @AnaBlackLl; o la que encarna el compromiso con la sociedad,
políticos y ciudadanos asumiendo sus deberes @porlagoma; visibilidad,
transparencia, cooperación @chegoyo; una ética fundamentada en valores:
compromiso, responsabilidad, esfuerzo, solidaridad, confianza, honestidad,
valentía @caramos61. Con @moisesp pusimos en evidencia la necesidad de
reconstruir la ética política y ciudadana apalacándonos en la reflexión de
políticos y ciudadanos sobre sus prácticas y con @olgak26 acordamos tener un
espacio presencial para desarrollar el debate después de las primarias.
Tenía un par de días dándole
vueltas a las ideas relacionadas con este intercambio, pensando un poco hacia
dónde conducían. Un par de días que, no por casualidad, transcurrieron durante
el cierre de campaña de las primarias. Y mientras rumiaba las ideas y pensaba
en mi hermana y su trabajo político, irrumpió en mi garganta “la pupila insomne”, canción que compuso
Silvio Rodríguez con poesía de Rubén Martínez Villena. ¿La conocen? (La letra y
un video) Honestamente, creo que me dio por ahí, porque hoy era un día para
cantar, pero no se dio. En su lugar y gracias a que tengo cerca un gama plus que
abre hasta las 12, fui a comprar frutas y a caminar. - Si, extraño lugar para
caminar, pero inobjetablemente seguro. Caminar, como hacer rompecabezas, me
ayuda a poner en orden las ideas.
Y en este caso, funcionó, algo
hizo clic. Tuve la misma sensación que me embargó el día que, por primera vez,
Lina Ron y su grupo atacaron una manifestación opositora. En aquel momento, tuve
la triste y terrible convicción de que la violencia había llegado para quedarse
y que cambiaría la cualidad de la dinámica política y hasta de la vida
ciudadana irremediablemente. Es la convicción que da comprender que lo sucedido
marca una pauta y que, a partir de ella, no hay vuelta atrás.
Bueno, en la vida nunca hay
vuelta atrás, pero saben a lo que me refiero.
Esta vez la certeza es la
misma, pero la sensación es diferente: creo, es más, estoy profundamente
convencida, de que no hay vuelta atrás, que aunque sea con muchísima menos
madurez política y ciudadana que la que desearía, la dinámica política del país
cambió irremediablemente y el punto de inflexión lo están marcando, en este
momento, las elecciones primarias.
Así como el aislado acto de
violencia de Lina Ron frente al TSJ era sólo una señal que nos indicaba la
naturaleza de una etapa política, la celebración de unas elecciones primarias,
con presencia de varios candidatos, puntos de vista y propuestas, es una señal
que nos indica la naturaleza de la nueva etapa que ya se inició.
Comienzo mencionando la
presencia de varios candidatos, puntos de vista y propuestas, como una de las
señales, porque nos indica que está en camino la reconstrucción de la idea de
unidad en la diversidad que es y debe ser, una de las cualidades de la dinámica
política naciente.
Otra cualidad, que se deriva de
la primera, es el abordaje del trabajo político y de la conducción del país, en
equipo. Y en este caso, una de las señales se encuentra simbolizada en la
última propaganda de Pablo Pérez en la que rodeado de jóvenes, asume un
discurso en el que, con humildad, decide reconocer y felicitar el valor y el
aporte de los otros candidatos y solicita al país que le dé la oportunidad de
ser el líder de un equipo construido con ellos.
Esta cualidad también se ha
expresado en la constitución y funcionamiento de la MUD y de los equipos que
trabajaron en la propuesta de programa de gobierno que suscribieron todos los
candidatos, menos Diego Arria. Y se ha expresado con diversos niveles y en momentos
con muchos problemas, porque aún nos falta madurez política para minimizarlos,
pero a pesar de ello, hay ejemplos de trabajo impecables, como el de la
Comisión Electoral presidida por Teresa Albanez.
También es una señal, pero de
la tendencia a cierta madurez política que debe caracterizar esta nueva etapa,
la alianza entre PJ y VP que, aún cuando no fue construida como muchos hubieran
esperado, en consulta con sus bases, nos indica que las posiciones extremas que
descartaban la negociación como mecanismo natural para resolver diferencias
políticas, ceden ante la necesidad de construir una alternativa de poder más
viable. Señal que debería estar fundamentando o que podría fundamentar, una
profunda reflexión sobre las causas de la ruptura de PJ en el pasado, sobre la
necesidad de construir con base en los espacios de convergencia y sobre lo
oportuno de ceder para poder convivir cuando se comparten propósitos y valores.
Reflexión que les facilitará, entre otras, construir el paso que omitieron y
por el que gente en sus bases está molesta. Y quién sabe si les sirve para
aprovechar la oportunidad y reconstruir o reunificar a PJ.
También es una señal de esta
nueva etapa, la disposición de Diego Arria a abrir espacio a temas
fundamentales de la agenda política que tendremos a partir del 7 de octubre y
que sin su empeño, es probable que aún no se hubiesen puesto sobre la mesa.
Esta señal nos indica la tendencia a que prevalezca la agenda sobre la
componenda.
Señal que, por cierto, está muy
presente en el discurso y el trabajo de María Corina Machado, quién, y en eso
coincido con muchos analistas y muchísimos más ciudadanos, fue la que presentó
la propuesta mejor estructurada y más detallada durante la campaña, ofreciendo una
visión de país y a cada problema soluciones concretas y viables.
Otras dos señales de lo que se
perfilan como cualidades de la dinámica política en esta nueva etapa, también están
relacionadas con la candidatura de María Corina. La primera, que ha estado
presente desde el principio, pero que ha emergido con más fuerza a inicios de
este año, es la de poner las cosas en su sitio y llamarlas por su nombre. En
este esfuerzo, no se puede negar que ha participado también y a su estilo,
Diego Arria. La forma en que esta práctica es asumida en el marco de las elecciones
primarias por Diego y muy especialmente por María Corina, permite colocarla
como una de las características, más que deseable, posibles en la dinámica
política en esta nueva etapa.
(Esfuerzo que, por cierto, pudo
haber sido encarnado por el propio Hugo Chavez, quién en muchas oportunidades
amagó con incluirlo en su estilo político, pero que sacrificó por su necesidad
de mentirle reiteradamente al país y por su empeño en hacer una lectura muy
personalísima de nuestra historia remota y contemporánea para manipular a favor
de la construcción de su también personalísima propuesta de poder)
La segunda, es
indiscutiblemente el nacimiento de una nueva forma de ejercicio político.
Muchas personas, especialmente, los que tienen más vinculación a la dinámica de
los partidos políticos, militantes o no, han relacionado algunas de las
alternativas políticas nacientes con la antipolítica, argumentando que éstas
partían del rechazo, en algunos casos, y en la dura crítica, en otros, a las
organizaciones partidistas y algunas de sus prácticas. Esta fue la crítica
cuando se inició la constitución de las “Redes Populares” hoy convertidas en el
movimiento político Voluntad Popular y también cuando surgieron las
candidaturas de Diego Arria y María Corina Machado.
Sin embargo, en estos días, el
Doctor Roberto De Vries se preguntaba si en efecto lo que sucedía en torno a estas
candidaturas era una expresión más de la antipolítica o si, por el contrario, se
trataba de una nueva forma de hacer política.
En el caso de la candidatura de
María Corina, obviamente se trata de una nueva forma de concebir y de hacer
política. De hecho, a esta altura, esta candidatura ha logrado construir una
organización política, un movimiento ciudadano con presencia en todo el territorio
nacional que persigue constituirse en una alternativa de poder, para transformar
al país de acuerdo con una visión concreta, y desarrollada en propuestas, y de una
práctica política sustentada en valores que prefigura una nueva ética en el
ejercicio de la política y del poder.
Claro, esos signos son los que
resaltan, algunos de los más importantes desde mi punto de vista, en un mar de
cosas que nos indican que tenemos muchísimo trabajo aún por hacer, muchísimo camino
que recorrer antes de superar las nefastas prácticas políticas que nos trajeron
hasta aquí y que nos han mantenido en franco deterioro en estos últimos 13
años. Prácticas como el abuso de poder, el uso de los recursos públicos para
campañas partidistas, el personalismo, el clientelismo, la improvisación, la obligación
de sumisión política y el anteponer el cálculo político al proyecto, la
componenda al debate, las encuestas a las ideas y la macolla a las bases.
Prácticas que, lamentablemente no son exclusivas de este gobierno y que sólo
serán erradicadas cuando avance y se consolide esta nueva dinámica política,
cuando logre inundar con su lógica y reglas de juego los espacios políticos y ciudadanos.
En la construcción de esta
nueva dinámica política, hemos visto el esfuerzo de mucha gente, los hemos visto
poner su granito de arena, unas veces torpes, otras más asertivos, pero siempre
esfuerzos hermosos y sostenidos. Si decidimos ponerle el ojo a esos esfuerzos y
más que eso, acompañarlos con compromiso, responsabilidad, esfuerzo, solidaridad,
confianza, honestidad y valentía como decía Catalina, más temprano que tarde
estaremos cosechando el país que queremos.
Y para terminar como comencé, recordando, les dejo una poesía de Nicolás Guillén musicalizada por Pablo Milanés que nos inspiraba en esos días: Palabras fundamentales (Letra y Video)