jueves, noviembre 29, 2007

Apuntes en torno al proceso de “reforma” constitucional / Olga Ramos

A esta altura, buena parte del debate que se ha desencadenado a raíz de la propuesta de reforma que presentó el Presidente Hugo Chavez ante la Asamblea Nacional y que, después de haber sido modificada por el poder legislativo, será sometida a referendo consultivo este domingo, se ha centrado en tres aspectos: la validez del mecanismo utilizado, el contenido del articulado propuesto y la acción de lucha más efectiva para quiénes se han declarado en desacuerdo tanto con el contenido, como con el mecanismo utilizado.

Mi reflexión, no va dirigida, sino tangencialmente a alguno de estos aspectos. Esto es así, porque creo que, antes de que se efectúe el referendo consultivo, es necesario colocar algunas cosas en su lugar.

La Constitución de 1999 no es la mejor Constitución del mundo

La primera de ellas, es que, a diferencia de lo que, en más de una oportunidad, han expresado públicamente diversos voceros de la oposición y del oficialismo, para fundamentar su desacuerdo con la propuesta de reforma, creo la Constitución de 1999 no es, ni puede considerarse, como la mejor Constitución del mundo.

No lo es, porque a pesar de que su texto incluye quizá el mejor articulado que en términos de Derechos Humanos podríamos aspirar, no podemos olvidar que esta Constitución establece, entre otras, un sistema profundamente presidencialista y centralista, dando al traste con los esfuerzos de descentralización política que se venían adelantando en Venezuela. Además, sería hipócrita negar o ignorar, a esta altura, que el texto vigente tiene muchos vacíos e incoherencias que hacen difícil su interpretación y que, en muchas oportunidades, nos ha dejado a merced de la arbitraria interpretación de personeros del gobierno o de los magistrados del TSJ. Y finalmente, tenemos que recordar que, a pesar de haber sido producto de un proceso constituyente y refrendada por un referendo consultivo en el que podía participar todo el electorado, la misma nació marcada con el signo de la exclusión y muchos habitantes de esta tierra, tienen sobradas razones para no sentirse identificados con importantes partes de su articulado.

Sin embargo, como muchos hemos sostenido en diversas oportunidades, esta Constitución, la sancionada en 1999, en este momento, constituye el marco normativo fundamental del país y por tanto, como ciudadanos acudimos a ella y tenemos la responsabilidad de defenderla ante cualquier intento de violarla. Eso forma parte de nuestros deberes ciudadanos y de la vocación que deberíamos tener todos por respetar la institucionalidad existente.

Claro está, no se trata de una defensa ciega y a ultranza de la institucionalidad, si, por razones de principios, o de sus consecuencias prácticas, se demuestra que no es la mejor o que definitivamente no funciona. Por eso es que, frente a los defectos y aberraciones normativas que podemos encontrar en ella, como en cualquier texto legal, nuestro deber es ser críticos y proponer su modificación. En este punto, podemos decir, sin temor a equivocarnos, que ese fue el motivo que movió tanto al presidente como a los diputados para proponer los cambios que serán sometidos a referendo el domingo. Pero, obviamente, haciendo la salvedad de que también estamos más que seguros de que los arreglos que, en buena parte, ellos pretenden, distan mucho de los que aspira la mayoría de la población venezolana.

Dicho esto, surge un par de preguntas que creo que es imprescindible que todos nos hagamos: Si tuviéramos que hacer modificaciones a la Constitución de 1999 ¿qué le cambiaríamos? ¿se trataría de algo que pudiera resolverse mediante una reforma o los cambios son de tal tenor que requerirían un proceso constituyente? Estas preguntas debimos comenzar a responderlas desde hace mucho tiempo, pero nunca es tarde para hacerlo, ya que su respuesta nos permite, como sociedad, abrir espacios de diálogo, comprensión y entendimiento, entre todos, especialmente con quiénes creemos que podemos tener las mayores diferencias y a partir de ellos, identificar posibles terrenos donde es posible establecer acuerdos. Ambos elementos, indispensables para ayudarnos a salir del atolladero en el que, como país, estamos metidos.

La lucha de oficialistas, opositores y “ni-ni”, coincide en propósito

Lo segundo que hay que poner en su lugar, es el reconocimiento de que, más allá de nuestras inclinaciones políticas actuales, existe un propósito que nos debería unir a todos los venezolanos. Este propósito, que para muchos existía previamente al triunfo electoral de Hugo Chavez en 1998, y que para otros ha sido un descubrimiento de estos últimos años, pero que a todos nos inquieta cada día más, es: la salida de la profunda crisis social, política y económica por la que atraviesa Venezuela.

Y tenemos que reconocer que este es un punto de coincidencia que, a pesar de que cada quién analiza y aborda a su modo, constituye el motor, o uno de los motores, de la acción política tanto de los ciudadanos como de los políticos, de los tres grupos que se puede identificar hoy en Venezuela. Incluso de los que se decantan por “no actuar” o no involucrarse en la política, porque, entre otras, con la “no acción”, tratan de mantenerse al margen y por tanto, de no contribuir, a profundizar lo que, frente a sus ojos, está mal.

Si, aunque no nos guste escucharlo, en esto, coincide Hugo Chavez con Escarrá, Iris Varela con Ramos Allup, Freddy Bernal con Nixon Moreno, o como nos gusta escuchar más en estos días, Hector Rodríguez con Yon Goicochea, pero en definitiva, coincidimos o deberíamos coincidir todos con ellos.

Pero más allá de asumir que es nuestro punto de coincidencia, tenemos también que reconocer que es un propósito cuyo alcance, en la práctica, hemos emprendido desde hace ya muchos años, diversos grupos de ciudadanos, cada quién como ha podido y entendido y que, hasta el momento, ha producido, entre otras cosas:

  1. La fuerte crítica a la acción política de los partidos tradicionales, que contribuyó notablemente a su deslegitimación.
  2. La extensión de la acción ciudadana organizada que, desde los inicios de la democracia, se daba solamente en algunos sectores de la sociedad, en particular en los sectores populares. Extensión que fue posible gracias a la insurgencia de nuevas formas de organización y de acción ciudadana vinculada al ejercicio de los derechos políticos y que ha permitido, no solamente que esta se manifieste en los más diversos ámbitos del territorio nacional, sino que se exprese en aspectos que tradicionalmente no se reconocían como propios de la acción ciudadana.
  3. La producción y puesta en marcha desde el seno mismo del Estado, de iniciativas como la descentralización política y administrativa y la reforma del Estado y de los órganos de la Administración Pública.

Incluso, aunque a muchos se les olvide o no les guste reconocerlo, a esta coincidencia debemos el triunfo de Hugo Chavez en las elecciones de 1998 y su ratificación en procesos electorales posteriores. Triunfo que se origina, en muy buena parte, en la visión que muchos ciudadanos tenían, y probablemente aún tienen, de que la salida a la crisis en Venezuela, sólo es posible, de la mano de un líder que tenga la fuerza y la voluntad para “poner orden”.

No obstante, a pesar de que se trata de un propósito común para la mayoría de los venezolanos, en cuyo logro buena parte de la población ha puesto su empeño, hemos de reconocer que aún estamos muy crudos, que nos falta mucho para lograrlo. Esto, entre otras, es debido a que:

  1. La lucha no ha sido mancomunada, sino que se ha convertido en una disputa, entre sectores, por obtener el poder y mantener o ganar ciertos privilegios. Ante la necesidad de reconocimiento del otro y de inclusión, ha dominado un esquema de exclusión de quién piensa diferente. Esto sucede entre partidarios y contrarios al gobierno, pero también sucede a lo interno de cada uno de estos grupos.
  2. Los esfuerzos realizados por el actual gobierno, no han apuntado al fondo del problema, y sus prácticas, lejos de contribuir con los cambios necesarios, han reproducido y magnificado las formas de acción y los esquemas que, con mucha razón, hemos rechazado.
  3. Todos, en mayor o menor medida, hemos mordido la estrategia de la polarización y con muchas de nuestras actitudes y acciones, la alimentamos a diario.
  4. No hemos podido identificar bien cuáles son los problemas de fondo, no tenemos acuerdos sobre ello, pero además, hemos hecho una lectura superficial y parcializada de lo que sucede en el país que nos ha impedido también construir acuerdos mínimos sobre el país que queremos y toda salida a la crisis, está asociada por naturaleza, a la búsqueda de ideales de sociedad.

La reforma y su referendo son sólo el hito del momento

Lo dicho hasta aquí nos lleva a comprender el lugar que debemos darle a la reforma y el referendo asociado a ella. El proceso de “reforma” constitucional y el referendo consultivo sólo constituyen una coyuntura en la dinámica de vida del país y un hito en la lucha por sacar a Venezuela de la crisis que atraviesa.

Esta lógica nos obliga a preguntarnos ¿cómo incide la propuesta de reforma y el proceso emprendido en torno a ella, en la salida a la crisis que Venezuela demanda? Aquí, sin pretender ser exhaustiva, me atrevo a mencionar algunos efectos positivos y negativos que ha tenido el proceso de reforma para el país. Como efectos positivos podemos identificar que:

  1. El mecanismo utilizado, pero en especial el contenido de la propuesta, permitió que se expresara un espacio de coincidencia entre sectores que adversan al gobierno y sectores que lo apoyan. Espacio que puede servir como punto de partida para la identificación de los terrenos comunes de acuerdo a los que me referí al comienzo de este texto.
  2. Permitió que comenzáramos, de nuevo, a reconocernos unos a otros como actores válidos y necesarios, aunque esto todavía lo hacemos de forma muy oportunista e incipiente. Es decir, reconocemos al otro porque me beneficia su posición, no porque lo considero un interlocutor válido con el que debo y quiero sentarme a construir el país que queremos.
  3. Permitió también que los ciudadanos volviéramos a centrar nuestra atención en el país, que retomáramos nuestra preocupación sobre lo que en él pasa, pero lo más importante, que retomáramos el ejercicio de nuestra ciudadanía política.
  4. Permitió que se despertara e insurgiera un movimiento y un liderazgo juvenil, con planteamientos frescos, pero serios y profundos, que está marcando ciertas pautas éticas y políticas, no sólo en la oposición, sino también en los sectores que apoyan al gobierno.
  5. Por otra parte, permitió que se expresara una divergencia abierta y de planteamientos robustos en el seno de los grupos que apoyan al gobierno y que, de mantenerse allí, permitirá fortalecerlos que es algo también muy necesario para que la dinámica política del país cambie positivamente.
  6. Finalmente, permitió que se expusieran abiertamente ciertas prácticas e intenciones por parte del gobierno, que lo hacen más vulnerable frente a sus partidarios y más cuestionable nacional e internacionalmente.

Si nos referimos a los aspectos negativos que este proceso ha ocasionado, podemos citar:

  1. El regreso a la utilización, por parte de algunos sectores afectos al gobierno, de la violencia como mecanismo para dirimir las diferencias entre los venezolanos. Y la profundización de la utilización de los organismos de seguridad del Estado para reprimir injustificadamente a las manifestaciones que no favorecen a la posición oficial, construyendo así, en la práctica, un esquema de exclusión por razones políticas, absolutamente indeseable para Venezuela.
  2. En algunos sectores de la sociedad, se ha profundizado el odio y la polarización.
  3. La profundización de la lógica y las prácticas revolucionarias, así como el afianzamiento de un lenguaje y un simbolismo militar y de guerra. Y en este caso, no me refiero a la lógica revolucionaria desde la visión romántica que tienen algunos respecto a la promoción de cambios políticos de fondo y mucho menos a la visión asociada a los cambios de paradigma que se dan en la ciencia y en la tecnología; me refiero a la lógica revolucionaria acuñada por Lenín y desarrollada por el “Che”, según la cuál, y me perdonan la simplificación por razones de foco y espacio, frente al “Estado Opresor” (que es la naturaleza que reconocen que éste siempre tiene), se requiere crear un contra-poder (que en el caso del Che se identifica como un poder militar y por eso todo el impulso a las milicias y a la formación de los milicianos que se a emprendido desde el gobierno en los últimos años), para que, mediante el proceso revolucionario se destruya al Estado y se cree otro que permita imponer la construcción de la “Sociedad Socialista”. Y en esta lógica se habla de imponer la construcción de la sociedad socialista, porque desde la perspectiva de Lenín, la conciencia de la sociedad reside en una vanguardia intelectual –que sí sabe lo que nos conviene- y quiénes, a través de la acción del Estado, la inoculan a cada uno de los ciudadanos, creando así, al “hombre nuevo”.
  4. Y también hemos de apuntar que, por diversas razones asociadas, a sus características actuales, pero fundamentalmente al contenido de la reforma y a las amenazas que del mismo se infieren, los ciudadanos y los grupos que se encuentran en la oposición, poco han sabido aprovechar la coyuntura que nos brindó la propuesta de reforma para avanzar, efectivamente, en la construcción de una alternativa política, es decir, para organizarnos y articularnos, constituir una opción de poder –léase un liderazgo con validez y credibilidad- y una opción de proyecto para sacar de esta crisis a Venezuela y construir un país diferente.

Lo dicho en esta parte, se relaciona con el proceso que se desencadenó con la iniciativa de realizar una “reforma” a la Constitución vigente. Pero también es necesario hacer algunas consideraciones sobre el contenido del texto de la propuesta de “reforma”.

Tres aspectos clave de la propuesta de reforma

Hasta la fecha, muchas personas se han esforzado para analizar el articulado de la propuesta de la reforma y poder señalar sus defectos, amenazas y riesgos. En algunos casos nos han presentado análisis detallados y completos y en otras, se han enfocado en los aspectos que consideran más negativos o riesgosos. En mi caso, sólo pretendo hacer unas consideraciones sobre tres aspectos que considero clave y negativos de la propuesta de reforma. Estos son los siguientes:

  1. El aumento concentración del poder que tiene dos claras consecuencias: la primera de ellas es la expropiación a los ciudadanos del poder de decisión en los asuntos públicos, poder que actualmente le consagra el artículo 62 de la Constitución vigente y de la soberanía, que debe residir en el pueblo, por parte del Presidente de la república a través de un esquema que debilita a las instancias descentralizadas y establece la tutela presidencial de los Consejos Comunales; y la segunda es la invasión del ámbito público en el privado derivada de la excesiva reglamentación de asuntos propios de la vida privada y del ejercicio de la ciudadanía política y de los derechos sociales y económicos.
  2. La solución de cangrejos institucionales disfrazada mediante la creación de mecanismos paralelos. Esto se ve claramente en la fórmula mediante la cual se pretende dar rango constitucional a las misiones, creando una institucionalidad paralela a la administración pública con la pretensión de que esta tenga beneficios de gestión que no se encuentran en el funcionamiento de la administración pública existente. La creación de este sistema paralelo, además de hacer más engorroso y costoso el funcionamiento del Estado, esconde la incapacidad de este gobierno por promover reformas en la administración pública que permitan mejorar efectivamente su funcionamiento.

Otro ejemplo que se puede citar en este caso y que está muy asociado a la expropiación del poder de los ciudadanos y de la soberanía, es la creación de un entramado de nuevas figuras político-territoriales, con el propósito de garantizar el control del Estado sobre los planes de desarrollo nacional y sobre la justa y equitativa producción del bienestar colectivo en el país. Esta “solución” esconde la incapacidad del gobierno central para coordinar y promover un proceso de planificación y desarrollo nacional, basándose en el trabajo del Consejo Federal de Gobierno y con el concurso de las instancias de gobierno descentralizadas que existen actualmente.

  1. La creación de una ilusión de inclusión que se esconde tras la promoción de esquemas excluyentes. En este caso nos referimos al condicionamiento que se hace del ejercicio de derechos y libertades ciudadanas, al asociar los ideales nacionales a la construcción de un sistema socialista. Pero también hacemos referencia a un aspecto poco mencionado en los análisis que sobre el texto de reforma constitucional se han hecho y es la forma como pretende consagrarse el denominado “derecho a la ciudad”.

Para quienes aún no tienen idea de a qué se refiere el mencionado texto con el “derecho a la ciudad”, les adelanto, en una primera pincelada, que se trata del establecimiento del usufructo y el disfrute equitativo de los derechos individuales y colectivos ateniéndose a los principios de sustentabilidad y de justicia social. Este es un derecho en el que diversos grupos han venido trabajando en foros internacionales, a raíz de algunos conceptos emitidos en la Cumbre de la Tierra que se celebró en 1992 y que ha tomado cuerpo en los últimos 5 años en el marco de la celebración del Foro Social Mundial y de otros encuentros internacionales y que actualmente cuenta con el apoyo de autoridades locales y nacionales de diversos países, entre ellos Venezuela y de agencias como Naciones Unidas, UNESCO y el Programa Hábitat.

Uno de los elementos que es importante tomar en consideración en el establecimiento de este derecho, es que en la carta que lo consagra se asumen como “ciudades” a todos los tipos de asentamientos humanos que existen, independientemente del tamaño y del rol estratégico que jueguen en los sistemas de ciudades de los países. Esto permite comprender que el desarrollo de este derecho, no pretende un trato justo e igualitario entre los habitantes de cada ciudad solamente, sino que plantea que es un derecho que debe ser desarrollado por igual para los habitantes de todos los asentamientos, corrigiendo así, no solamente la discriminación intra-ciudad, sino también, entre ciudades.

Sin embargo, cuando leemos el texto del artículo que consagra este derecho en la propuesta de reforma constitucional, encontramos que el mismo se consagra para todos los habitantes de una ciudad, pero con el condicionante de que las características de su disfrute dependerán del “rol estratégico” que la mentada ciudad juegue en el sistema de ciudades. Se trata, sin lugar a dudas, de una redacción que consagra constitucionalmente la inequidad en el disfrute de los derechos ciudadanos basada en la exclusión “estratégica” de los habitantes de acuerdo a la ciudad en la que residen.

¿Qué nos toca hacer ahora?

Más allá de lo que cada quién decida hacer este domingo, a los habitantes de este país nos corresponde convertirnos en verdaderos ciudadanos. La construcción de esta ciudadanía pasa por, al menos, dos cosas, un cambio de actitud frente al país y el asumir que el compromiso forma parte integrante y natural de nuestra condición ciudadana.

La nueva actitud, que en algunos casos ya comienza a evidenciarse, pasa por entender en primer lugar, que nuestro acción frente a lo que sucede en Venezuela no puede restringirse a aspectos meramente coyunturales, sino que tiene un horizonte temporal de largo plazo. Por lo que tenemos que entender y asimilar que nuestro propósito apunta a ayudar a sacar a Venezuela de la grave crisis en la que se encuentra y que por lo tanto, el 2 de diciembre no termina, sino que continúa nuestro trabajo. En este marco, lo primero que podemos hacer es una sincera y profunda reflexión individual y privada que nos permita saber si estamos dispuestos a comprometernos con un propósito tan exigente y de largo plazo; que nos permita saber si superamos el síndrome que ilustra la canción “muerto en Choroní” que refiere la actitud propia de quién cree que lo que sucede en Venezuela no es su problema y que lo único que pide es que lo “dejen en paz”; si lo único que queremos es sacudirnos una “molestia” o si, efectivamente estamos dispuestos a asumir el reto de construir un futuro diferente para el país y en consecuencia, determinar cuánto tiempo y esfuerzo podemos dedicar a ello.

En segundo lugar, el cambio de actitud pasa por asumir que nuestras acciones deben estar enmarcadas en una visión estratégica, lo que significa que todo lo que hagamos cotidianamente, todas nuestras pequeñas acciones políticas, deben estar enmarcadas y dirigidas a la consecución de nuestro propósito y para orientarlas, siempre debemos preguntarnos: ¿cómo incide esta acción o esta estrategia en la salida de la crisis? ¿fortalece o deteriora los espacios de diálogo, reconocimiento, entendimiento y comprensión entre los diversos grupos y en general, entre los ciudadanos? ¿contribuye a fortalecer a los actores políticos y a la dinámica que se da entre ellos? Pero esta visión estratégica también se expresa en que cada acción debe tener un propósito específico y una forma de saber si lo alcanzamos. Como pueden ver, se trata de ejercer nuestra ciudadanía política de forma crítica y consciente y de incluir, de forma permanente este ejercicio en nuestras agendas.

A esto debemos agregar que, en el caso de los ciudadanos que se identifican como parte de los grupos de oposición, también es pertinente que preguntarse: ¿cómo contribuye cada acción a la construcción de una alternativa política? ¿nos permite crecer en organización? ¿nos permite encontrar acuerdos y dibujar mejor un proyecto de país? ¿permite que se perfile un liderazgo robusto y sólido?

Por otra parte, asumir que el compromiso forma parte integrante y natural de nuestra condición ciudadana, pasa por entender y practicar la responsabilidad como norma de vida, lo que implica comprender que la posición y los propósitos que asumimos están asociados a la realización de unas acciones que nadie emprenderá por nosotros; que lo que hagamos o dejemos de hacer tiene consecuencias y tenemos que asumirlas como tales; que nuestro bienestar tiene sentido en el marco del bienestar colectivo y en consecuencia, debemos cambiar el foco con el que miramos al país y al bienestar que en él se construye, poniendo el foco en los espacios de convergencia de los intereses, en la identificación de aquellos aspectos que nos permitirán a todos tener efectivamente un buen vivir. El compromiso y la responsabilidad ciudadana también pasan porque hagamos ejercicios reales de convivencia que implican que seamos capaces de ponernos en los zapatos del otro para comprenderlo, que seamos capaces de aceptarlo tal cual es y también que seamos capaces de aceptarlo cuando piense diferente y que frente a ello, nuestra apuesta sea por la construcción de espacios de encuentro, diálogo y entendimiento con quienes tengamos efectivamente diferencias.

Y en este punto, no podemos evitar recordar que muchos llamados a la unidad se han hecho a lo largo de estos años. Sin embargo, estos no han tenido como consecuencia sino intentos fallidos, porque han tratado de imponerse en momentos en los que se consideraba estratégico exhibirlos; porque han sido demandados a la “dirigencia” o al “liderazgo” político, cuando no estaban sustentados ni siquiera en coincidencias identificadas en las bases de sus movimientos o en la población; y porque su contenido ha estado signado por la conveniencia frente al alcance de objetivos coyunturales y no por su pertinencia en la construcción de una alternativa de proyecto para Venezuela o en la búsqueda de la salida a la crisis que ella atraviesa.

Finalmente, con nuestras palabras y también con nuestras actitudes y acciones, tenemos la responsabilidad y el compromiso de construir un lenguaje y una simbología de paz que nos permita construir acuerdos efectivos y de fondo, contagiar a todos del entusiasmo por construir una salida para el país, pero también neutralizar las consecuencias negativas que la lógica revolucionaria ha venido implantando en Venezuela.

Olga Ramos

28/11/ 2007

olgaramos@cantv.net

martes, noviembre 27, 2007

Los análisis estadísticos / Olga Ramos

Una de las argumentaciones que se está utilizando en estos días, para promover la abstención, está relacionada con los múltiples problemas que se han observado en el Registro Electoral, es por esta razón que creo que importante hacer algunas consideraciones. La primera de ellas es que estoy totalmente de acuerdo con quienes plantean que es mucho más ético promover el voto diciendo la verdad sobre lo que puede suceder en las elecciones, que escondiendo o disfrazando información. Pero de igual forma, creo que la misma consideración ética se debe aplicar a todas las acciones políticas posibles en este momento, por lo que quienes promueven otro tipo de expresión de descontento político con la propuesta de reforma, como lo es la abstención, deben hacerlo diciendo la verdad sin esconder o manipular data o argumentación, para soportar la apuesta política que se persigue. Esto es algo que todos esperamos de quiénes asumen o pretenden asumir el liderazgo político en Venezuela.

En segundo lugar, quiero recordar que las críticas al Registro Electoral no nacen con este gobierno y que la mayoría de los problemas que se han encontrado en las auditorias que se han realizado en los últimos años, se relacionan con problemas que fueron originados antes de que se iniciara este gobierno y que nos guste o no, muchas de ellas, han tratado de ser solventadas por las últimas administraciones del CNE.

"Hoy un estudiante comió medio pollo y otro no comió ninguno: estadísticamente significa que cada estudiante comió medio pollo hoy"

Más o menos así rezaba un graffitti que podíamos leer en las paredes de una de las escuelas de la UCV a principios de la década de los años ochenta, época en la que era estudiante de la USB y en la que visitaba con frecuencia esa casa de estudios como parte de mi actividad política universitaria. Su contenido habla por sí solo de las críticas que, desde siempre, se han tenido a los análisis estadísticos, pero especialmente al empleo que de ellos se hace. Traigo esto a colación, porque parte de la lógica utilizada por quiénes se apoyan en las críticas al Registro Electoral para el llamado a la abstención, se sustenta en que dichas críticas, han sido realizadas por científicos que se utilizan análisis estadísticos con un alto grado de confiabilidad. Esta condición pareciera que da a estas críticas una validez incuestionable, que nos conduce a concluir que los análisis científicos son inapelables y que ante la "dureza" del análisis de los científicos, los ciudadanos no tenemos nada que decir.

Esto es algo con lo que no puedo estar de acuerdo, porque cualquier análisis científico puede confrontarse con otro. Efectivamente, de eso está hecha la evolución en las ciencias. Y al respecto debo decir que hay más de un grupo de científicos que se ha dedicado a analizar los resultados electorales, desde el referéndum revocatorio en adelante, en la búsqueda de evidencias del fraude electrónico. Muchos de ellos, en los últimos procesos electorales han decidido hacer un aporte efectivo y previo a los procesos electorales, por lo que, se han unido a los equipos técnico-electorales de algunos partidos y agrupaciones políticas para trabajar en los procesos de auditorias previas y de monitoreo del proceso electoral. Otros se han mantenido al margen de la participación en estos equipos pero han seguido con su trabajo y han tenido interacción con diversas personas y organizaciones. Pero también hay otros que han sido tradicionalmente militantes y participan en las filas de algunos partidos políticos. El que se unan o no a los equipos técnico-electorales de algunas organizaciones o que tengan legendaria militancia en las filas de un partido político, o que, sencillamente, se mantengan al margen de cualquier tipo de organización para el ejercicio de su ciudadanía política, no los hace ni mejores ni peores científicos, así como su condición científica no les vacía de contenido político sus análisis o los dota de una condición tal que les permita hacer análisis que estén exentos de intención política.

Es por esta razón que en el análisis del Registro Electoral no podemos quedarnos con el criterio emanado de un grupo de científicos, sino que habría que escucharlos a todos para tomar una posición. En otras palabras, a los ciudadanos nos sale escucharlos a todos y aplicar nuestra capacidad de análisis político para decantar nuestra posición al respecto. Y frente a la lógica argumental emanada por algunos de los que promueven la abstención utilizando para ello un informe presentado en el marco de ESDATA por algunos científicos, creo que es propicio revisar la lógica de análisis planteada por la Dra. Carín Ludeña, quién, además de ser una destacada experta en análisis estadístico y pertenecer a uno de los equipos técnico-electorales que apoyan la labor de algunos grupos y partidos políticos, ha sido reconocida por sus colegas como la persona que ha realizado algunos de los mejores análisis sobre la data electoral que se realizaron, a raíz de la celebración del referendo revocatorio, para tratar de encontrar evidencias de fraude electrónico.

La Dra. Ludeña, en un escrito realizado recientemente con motivo del contenido del informe de ESDATA al que he hecho referencia, afirma que “en efecto el Registro Electoral presenta severas deficiencias, algunas de las cuales son de índole técnico relacionadas con los mecanismos de supervisión, control y actualización de datos a partir del registro de venezolanos cedulados y otras con irregularidades en la base de datos, presentes aun desde antes de 1999, no corregidos y agravados por un manejo administrativo poco profesional”. Sin embargo, sobre el aumento del Registro Electoral que se evidenció entre los años 2004 y 2006, “no existe evidencia, a partir de la comparación de las características poblacionales de los nuevos y viejos electores, de que estos nuevos votantes correspondan a poblaciones fantasmas”, así mismo, la variación del Registro Electoral que se ha presentado entre septiembre de los años 2006 y 2007, “corresponde 102.861 a desincorporaciones por fallecimiento, 263.788 a nuevos inscritos y 328.638 a reubicaciones de las cuales unas 21.000 son involuntarias por cambio de centro de votación (creación de nuevos centros) y el resto corresponde a cambios voluntarios”.

Por otra parte, Ludeña llama la atención sobre la necesidad de tratar con cuidado la información relativa a los problemas denunciados como cambios de nombre o de dirección, ya que esta “no necesariamente se corresponde a la exclusión involuntaria de votantes o a la inclusión de votantes inexistentes”, lo mismo afirma sobre las denuncias de personas con mismo nombre y apellido, debido a que estas pueden ser sólo evidencia de “repetición de nombres comunes”, incluso cuando en estos casos se presenten fechas de nacimiento repetidas, no necesariamente corresponden a irregularidades. Al respecto afirma que “estos casos fueron estudiados por representantes de los partidos políticos tanto en los comicios anteriores como en los presentes sin evidencia de identidades ficticias” “Este tipo de denuncias alcanza a poco más de 200.000 electores”.

Agrega Ludeña en su análisis que “las denuncias correspondientes a la inscripción en el seguro social, o en la listas de telefonía móvil, tampoco pueden ser consideradas evidencia de irregularidades en un país en el cual un porcentaje importante de la economía es informal. En definitiva, que el Registro Electoral requiere de una depuración importante, de una constante vigilancia por parte de la ciudadanía y sobre todo de la creación de mecanismos supervisados de control, auditoria y seguimiento es innegable. Sin embargo, que las anomalías del Registro Electoral nos imposibilitan para participar en este proceso electoral de carácter nacional no tiene mayor sustento en base a los análisis efectuados”.

Pero volviendo al tema de los científicos y sus análisis sobre el Registro Electoral, debo decir que soy de la creencia de que los ciudadanos tenemos mucho que decir frente a los análisis de los científicos por muy bien fundamentados que parezcan, pues estos no son más que análisis que dan cuenta de una parte de la realidad. Es obvio que quién poco o nada sepa sobre los procesos electorales o quién nunca se haya detenido a hacer un análisis de la situación del Registro Electoral o de los procesos electorales, requiere más que buena voluntad y una interesante lógica para hacer un análisis profundo que tenga validez para otros ciudadanos, obviamente una validez que se construiría con elementos diferentes a la inferencia estadística, si la persona no tiene experiencia con ella. Una persona así, requiere estudiar mucho y leer mucho a otros, para poder hacer un análisis profundo y válido como el que esperamos, pero hasta una persona así, haciendo uso de un buen sentido común, puede aportar elementos a la discusión que resulten relevantes a la hora de hacer el análisis que necesitamos todos para tomar la decisión sobre si ir a votar no o no votar.

Y sobre el Registro Electoral, quiero decir algo más, que es algo que tengo años sosteniendo. El problema serio del Registro Electoral es externo al mismo, es un problema asociado al sistema de identificación y cedulación y para corregirlo, se requiere hacer una auditoria profunda a dicho sistema, no al Registro Electoral. Esto será posible en un futuro, pero en este momento no contamos con la voluntad y la fuerza política para lograrlo. Mientras lo logramos tenemos que decidir si ese problema nos impide aceptar al Registro Electoral como válido para la realización de los procesos electorales, y en ese caso, asumo como válido el análisis de la Dra. Ludeña al que me referí con anterioridad.

Finalmente, como ciudadana, frente a los comentarios que hacen muchos analistas avezados en el tema electoral, me pregunto si es posible hacer algo que permita contrarrestar la trampa, si la hubiese. Y la respuesta que encuentro es que entiendo que con las condiciones que tenemos, si logramos que existan testigos en todas las mesas y que los mismos se queden hasta el final, pero además, si logramos que la gente vaya a votar y corrobore el contenido de su boleta antes de depositarla, podemos garantizar la defensa del voto. Si el gobierno hace trampa electrónica, la apertura de las cajas lo dirá. Si trata de hacer trampa manual, los testigos de las mesas estarán allí para impedirla. Los científicos dicen que la apertura de las cajas que está prevista para más del 50% de los centros al finalizar la votación, es más que suficiente para garantizar la validez estadística de los resultados electorales. No hace falta hacer el conteo voto a voto. Sólo es necesario que la gente que vote NO, esté seguro de que la papeleta que deposita dice NO y NO y que los testigos estén en las mesas durante todo el proceso, incluso en la apertura de las cajas. El resto, es un problema de acción política, no es un problema técnico-electoral.

Y digo esto en contraposición a quiénes se empeñan en que es necesario hacer una auditoria exhaustiva de todo el sistema automatizado, con la certeza de quién, desde el referéndum aprobatorio de la constitución, cuando participaba activamente en la observación desde la Red de Veedores, ha estado con diversos grupos y en diversos escenarios, analizando y discutiendo los problemas y riesgos del fraude electrónico. Después de todos estos años, entiendo que la parte automatizada de los procesos electorales es tan delicada y frágil que la única manera de monitorearla y de que ello sirva para algo, está en el conteo de las papeletas, porque de resto, son muchas las variables que inciden y que siempre estarán fuera de nuestro alcance. El conteo de las papeletas lo tenemos, no con carácter vinculante como querríamos, pero lo tenemos, y por tanto, tenemos que echar mano de él, ya que constituye la herramienta que nos permitirá poner en evidencia la existencia de una trampa electrónica. Eso es lo que me lleva a sostener lo dicho anteriormente y a plantear que el resto es un problema de acción política y no técnico-electoral.

Y hablando de acción política, creo que hemos perdido una buena oportunidad para apuntar al problema de fondo que podemos identificar como “fraude electoral”; de poner sobre la mesa lo que realmente está afectando nuestra capacidad de elegir, lo que está dando al trasto con el derecho al voto, como derecho político. Hemos perdido la oportunidad de sustanciar con pruebas, denuncias formales en mano, el abuso de poder del que hace gala el gobierno para obligar a la gente a emitir un voto con el que no esta de acuerdo, para comprar votos y para utilizar el dinero del Estado en campaña. Este es un problema que sí se puede atacar, como por ejemplo, lo esta haciendo hoy una representante del oficialismo al presentar una denuncia ante el CNE por la utilización, por parte de la gobernación del Zulia, de recursos públicos para financiar la campaña del NO en su Estado. Pero, al parecer, dado lo público y notorio de ese problema, no resulta del interés de los grupos que se oponen a la reforma, ya que, ninguno se ha dedicado a hacer un análisis de estos abusos, acompañado de denuncias documentadas que den pie para sentar un precedente que sea ventilado primero por el CNE, luego por las cortes nacionales y si no se logra efecto alguno, que sea ventilado en las instancias internacionales pertinentes. Claro está, a lo mejor no resulta atractivo, porque este es un trabajo que tendrá efectos seguros en el largo plazo y que dependerá de la constancia de quién lo emprenda. Esta, que podría ser una tarea a desarrollar en futuros procesos electorales, puede muy bien ser desarrollada, si no por los partidos políticos, por organizaciones como SUMATE o la Red de Veedores que nacieron con el propósito de defender el derecho de los ciudadanos a ejercer el voto y a elegir.

Por cierto, un dato curioso sobre los científicos y el proceso electoral para el cierre. Algo que es del conocimiento público, pero que parece que muchos olvidamos con frecuencia es que una de las personas con mejor y más actualizada formación científica sobre sistemas electorales en Venezuela es Tibisay Lucena, quién ejerce actualmente como Presidente del CNE. Ella, antes de convertirse en la asesora de la constituyente encargada de diseñar "el poder electoral", se encontraba en Estado Unidos realizando estudios de doctorado sobre sistemas electorales. Así que, por paradójico que suene, tenemos en este momento a cargo del máximo ente del poder electoral a la persona con una de las mayores credenciales académicas sobre sistemas electorales del país y hemos tenido la fortuna de que ella haya sido además de la "creadora" del marco constitucional que lo sustenta, quién desde el CNE, primero como técnico y luego como rectora, se haya encargado de ponerlo en práctica.

jueves, septiembre 13, 2007

Propuesta revolucionaria para el cambio del huso horario / Olga Ramos

Con motivo de la propuesta del cambio en el Huso Horario que está proponiendo el Ministro Héctor Navarro, la profesora Donatella Pizzi, hizo unas importantes consideraciones que envió, a través de una carta, al ministro. La reflexión de Donatella, me hizo pensar que quizá el cambio que propone Navarro, no es el que corresponde al momento que vive el país y en consecuencia, quiero contribuir a un replanteamiento de esa propuesta. Este está recogido en una nota de respuesta a la carta de Donatella a Navarro, que les copio a continuación:

Excelente tu explicación y precisiones Dona!!!

No obstante, dado el momento histórico que estamos viviendo en este país, se me ocurre que Venezuela merece un cambio mejor al que propone Navarro, uno más acorde con los tiempos revolucionarios. Porque el establecimiento del huso horario, tal como hoy lo conocemos, es una de las acciones más imperialistas de las que la historia tenga referencia, pues, tal como lo reseñas, las reglas de juego fueron decididas en una reunión realizada en la cuna del imperialismo yanqui opresor en 1884 y el punto de referencia 0 asumido queda en el territorio del "imperio del imperio". ¿Es que acaso el "Real Observatorio de Greenwich" puede seguir siendo considerado hoy, como la referencia más válida del centro del mundo? Creo que esa decisión responde a una visión que, por ser imperialista, occidental y eurocéntrica, favorece una forma de ver al mundo, una lectura de la historia que atenta en contra de los valores tradicionales de los pueblos africanos, asiáticos y americanos, en especial latinoamericanos, que han sido tan vejados y golpeados a lo largo de la historia de la humanidad.

Por otra parte, Dona, tienes mucha razón al afirmar que cada país tiene derecho a establecer la hora oficial que lo rija. Sin embargo, en un país como el nuestro, revolucionario de verdad, en el que la soberanía, a partir de la reforma constitucional, residirá en el pueblo, pero, en el pueblo organizado a través de los Consejos Comunales, creo que es menester replantearse no sólo cuál es el meridiano que debe tomarse como referencia 0 para determinar la hora, sino las reglas mismas que se establecieron en ese acuerdo de 1884.

Para ello, propongo que lo primero que se discuta es si debe existir una sola hora legal que sea común a todo el territorio nacional, o si cada Consejo Comunal, haciendo uso del poder que le conferirá la constitución después de la reforma, defina la hora que se considerará oficial en su territorio. Hora que, entre otras cosas, no deberá ser fija, ya que, como el cambio es algo natural e inherente a la vida, es de esperarse que sea la propia dinámica de cada uno de los Consejos Comunales la que la ajuste cada vez que lo requiera. Así se dará cumplimiento a dos principios altamente revolucionarios: 1.- el ejercicio de la soberanía por parte del pueblo organizado y 2.- que las normas que se establezcan no se conviertan, en un futuro, en una camisa de fuerza que limite la acción de los verdaderos revolucionarios.

El segundo aspecto a discutir, es obviamente si debemos seguir sujetos a esa visión del mundo imperialista, occidental y eurocéntrica que divide de forma arbitraria al mundo en occidente y oriente, como lo hace la línea del Ecuador entre norte y sur. Estas divisiones que, tradicionalmente han sido asumidas con muy poco debate, para el que merecen, tienen asociada una escala de valores que da prioridades e importancia a los países y en consecuencia a sus habitantes, de acuerdo al lugar geográfico en el que se ubican con respecto a estas nefastas referencias. Esto que, todos sabemos, ha sido determinante en la geopolítica mundial, debe ser cambiado y es hora de que el gobierno revolucionario del Presidente Chavez asuma la vanguardia en ello.

Fíjate, en el caso del Ecuador, dado que es obvia e indiscutible la razón por la que se escoge esa franja como referencia geográfica, la discusión que debe plantearse es si éste debe dividir al mundo en norte y sur, o si debe diseñarse otra denominación que no esté asociada al esquema de dominación política que se ha instrumentado a nivel mundial desde la visión imperialista y eurocéntrica que predomina actualmente de forma hegemónica. Pero en el caso del meridiano 0, la discusión es no solamente la nomenclatura hegemónica que está asociada a un esquema de dominación de la "cultura occidental" sobre el resto, sino la ubicación misma de esa referencia. Al respecto, me debato entre dos propuestas:

1.- Cambiar la referencia 0 a un lugar del mundo diferente, un lugar que actualmente sea emblemático por las transformaciones que desde él se gestan para el mundo, por ser la cuna de una visión diferente, anti-imperialista, multicéntrica o multipolar como se ha autodenominado, y pluricultural, que permite romper con los patrones hegemónicos vigentes. Obviamente se me ocurre que, como el territorio nacional es tan extenso y se necesita un punto de referencia, se proponga que sea el punto que pasa por el Samán de Güere el que se escoja para que pase el meridiano 0, ya que, ese sitio es un símbolo emblemático del "árbol de las tres raíces" que orienta sabiamente el pensamiento revolucionario en Venezuela. (Aquí en privado te confieso que como villacurana de corazón, pues me crié en esas tierras, preferiría que se tomara como referencia el meridiano que pasa por la Iglesia de ese pueblo que fue mi referencia horaria a lo largo de mi infancia y el que miraba todos los días para saber la hora camino a la escuela, pero entiendo que esa tradición que conservamos los villacuranos a pesar de que dejó de ser la del meridiano de referencia para Venezuela en 1964, debe ponerse en segundo plano, ante la importancia de lograr un cambio verdaderamente revolucionario)

2.- Que cada país y cada cultura, de acuerdo a sus referentes tradicionales, escoja el punto de referencia 0 a partir del cuál fijará su hora. Te cuento que, esta propuesta, aunque requiera de un reajuste mundial concertado y complejo, creo que es la que se adapta más a una visión realmente revolucionaria porque está sustentada en una interpretación pura y dura del derecho a la autodeterminación que tienen los pueblos y del ejercicio de la democracia.

Como verás, considero que el tema que escogió el ministro Navarro para promover un cambio, tiene una potencia única y no aprovechada para la promoción de cambios revolucionarios a nivel mundial que muchos en el país no están apreciando. Es una lástima porque Navarro siempre ha sido un hombre visionario, a pesar de que a su obra revolucionaria no parece que le den la trascendencia que merece. En educación siempre lo recordaremos por ser el promotor de la Instrucción Pre-militar como materia obligatoria en educación media, de la Resolución 259 (que cambiaba los programas de ciencias sociales y modificaba la lectura de la historia contemporánea de Venezuela, que tuvo que echar para atrás diciendo que había firmado sin leerla), del Decreto 1011 que el país entero recuerda, y del Proyecto Educativo Nacional y la Constituyente Educativa coordinada por Carlos Lanz, entre otras cosas.

Espero conocer tus impresiones sobre mi humilde propuesta.

Olga Ramos

12092007

martes, junio 05, 2007

Espejo de aumento (una reflexión incómoda)

Olga Ramos

Asamblea de Educación

¿Cómo no comenzar estas líneas felicitando y saludando el despertar estudiantil que nos refresca la esperanza en estos días? Sería imposible no hacerlo. Así que ¡gracias por despertar muchachos, gracias por esa frescura y esa energía! ¡Lo están haciendo muy bien! Pero ¿qué es lo que me parece que están haciendo muy bien los estudiantes? La seriedad de sus planteamientos, la templanza con la que asumen sus decisiones y sus retos y el empeño por hacer que el país vea donde creen ellos que están o deben estar los acentos.

Salen a manifestar y provocan, el apoyo de unos y el rechazo y la represión de otros. El apoyo de los que sienten su voz recogida por el grito de Libertad de los estudiantes; el rechazo de los que, a sabiendas de los excesos cometidos, se quedan sin argumentos y no les queda más que preguntarles dónde estaban y por qué no salieron cuando se tumbó la señal de VTV y se cerró Catia-TV; y obviamente, la represión de un gobierno que no sabe gobernar, gobernar para todos, escuchar y contra-argumentar o escuchar y admitir, sino que entiende que es la fuerza su único mecanismo de interacción con la población, la fuerza de las armas, de las contramarchas, de las listas negras, o de los realazos con los que pretenden comprar lo que les ha dado por llamar “su revolución” y que lamentablemente no pasa de ser un atajo de trazos torpes y caprichosos de un individuo.

Sin embargo, lo mejor que hacen no se restringe a sorprendernos con manifestaciones y consignas novedosas o a lo sostenida que se ha tornado su enérgica presencia en la calle. Ni siquiera, el asumir la lucha por todos, que es lo que muchos alaban y agradecen, porque después de haberse deprimido y cansado y ante el vacío de propuestas y liderazgo, tiraron la toalla y se dedicaron a sobrevivir. Lo más valioso es que su discurso, su fuerza y su irreverencia, pero también, su apego a la no-violencia y al respeto propio, al otro y a la institucionalidad, constituyen una invitación, si no, una obligación a reflexionar.

Y me gustaría, sin pretensiones de hacerlo de forma exhaustiva, plantearles algunos de los tópicos de reflexión que nos sugiere su discurso y su accionar:

1. ¿Qué es lo que estamos entendiendo en Venezuela por “política”? ¿Por qué cada vez que alguien quiere hacer énfasis en que su voluntad está al servicio del bienestar colectivo o de la defensa de los derechos ciudadanos, incluye en su conversación o declaración la triste frase “yo no soy político”? Acompañando a esta reflexión es importante preguntarse también ¿Por qué es malo tener aspiraciones políticas en Venezuela? ¿Por qué se cuestiona con tanta fuerza, y sin necesidad de que medie argumentación, a las personas que expresan su voluntad de ejercer el poder o de ocupar puestos en el gobierno? Obviamente, estas preguntas están enfocadas para la reflexión de la ciudadanía en general, pero también hay otras que, en este marco, requieren hacerse quiénes han hecho o quieren hacer de la política parte de su vida ¿Por qué y para qué hacer política en Venezuela? ¿Qué significa ser un mandatario y un servidor público? ¿Cuál es la ética política que se requiere en una sociedad democrática y en Venezuela?

2. ¿Dónde perdieron el norte las organizaciones políticas venezolanas que abandonaron las prácticas democráticas en su funcionamiento interno, descuidaron la formación de sus generaciones de relevo y convirtieron el debate político en algo superficial y vano? ¿Cómo y cuándo podrán retomarlo? ¿Tienen la voluntad de hacerlo?

3. ¿Qué significa responsabilidad en este país? y con esto me refiero a responsabilidad en todos los ámbitos de la vida pública y privada. ¿Cómo se asume la responsabilidad por las consecuencias de nuestros actos? ¿Es posible que los venezolanos, en todas las esferas, aprendamos a reconocer nuestros errores, a aprender de ellos y actuar en consecuencia? por supuesto, esto más allá de las frases retóricas o de los mea culpa vacíos de real intención.

4. ¿Qué es lo que los habitantes de Venezuela estamos entendiendo por democracia? ¿Estamos dispuestos y convencidos de que son las reglas democráticas las que deben determinar el funcionamiento del Estado y la sociedad venezolana? ¿Qué tan demócrata se siente cada quién y qué tan demócrata es en la práctica? ¿Entendemos que en una democracia nos toca, por obligación, reconocer la validez de los planteamientos con los que no estamos de acuerdo, y construir con quiénes los esgrimen una posición que sea realmente incluyente?

5. ¿Qué es de la vida de la institucionalidad venezolana? ¿Se trata de un problema exclusivo del gobierno? ¿Es novedoso en nuestro país la violación de las reglas de juego y de las leyes? ¿Cuándo se comenzó a debatir en Venezuela sobre la falta de independencia de los poderes públicos? ¿Cree Usted que se trata de un invento de este gobierno? ¿Cuándo comenzaron a hacerse las leyes a la medida del gobernante o de los gremios o de un grupo de interés específico? Estas preguntas plantean sólo reflexiones en lo público y en lo macro, pero Usted ha reflexionado sobre, ¿Cómo ha sido su relación con la institucionalidad o con las reglas de juego? ¿Desde cuándo se habla en el país de la viveza del venezolano como una gran virtud o se usan la frases “se acata pero no se cumple” y “las leyes se hicieron para violarlas”? ¿Cuántas veces se copió en un examen, se coleó o compró su turno? ¿Cuántas veces hizo trampa o alcahueteó las trampas de sus amigos o compañeros? ¿Dónde está rota la lógica de la institucionalidad en Venezuela?

6. ¿Cuándo y qué justifica la represión de las manifestaciones o de la protesta? ¿Tenemos todos el derecho a expresar lo que pensamos libremente y a protestar cuando no estamos de acuerdo con alguna política o medida? ¿Quién decide cuál es el límite de la protesta? ¿Cuál es el límite entre la protesta y el delito? ¿Es correcto privar de la libertad o perseguir a una persona porque piense diferente? ¿Desde cuándo se reprimen las manifestaciones pacíficas y existen presos políticos en Venezuela?

7. ¿Existe libertad de expresión en Venezuela? o mejor dicho ¿desde cuando se violenta la libertad de expresión en este país? ¿qué formas toman o han tomado esas restricciones? ¿Se trata solamente del caso de RCTV o han existido antes y hay actualmente muchas más restricciones a la libertad de expresión de las que vemos o de las que queremos ver? y ¿cómo se puede hacer para revertirlas?

Creo que podríamos comenzar por algunos de estos temas, aunque hay muchos otros. Pero así comencemos por uno o con una sola pregunta, la que a Usted se le ocurra o la que Usted prefiera, creo que lo imperativo ahora es reflexionar, porque hoy vemos con asombro o con estupor los niveles a los que han llegado las restricciones de algunas libertades, la exclusión, las manifestaciones de odio y las violaciones a la institucionalidad; que ya no tiene sentido hablar de que en Venezuela no hay separación de los poderes públicos, sino que tratamos de dilucidar cuál es el nivel de fusión que existe entre los poderes del Estado. Hoy no nos gustan nuestros políticos, y como nunca la mayoría quiere hacer tienda aparte. Hoy sentimos que nos arrebatan la voz porque se está atentando contra la libertad de pensamiento y de expresión. Hoy nos aterran los niveles de cinismo, descaro y corrupción de muchos de nuestros gobernantes. Hoy sentimos que Venezuela ha cambiado, que no es ni la sombra del país que conocimos y que queremos.

Sin embargo, esto no es exactamente así, Venezuela ha cambiado, pero lo que hoy vemos, con pequeños añadidos y algunas peculiaridades, no es más que el reflejo proyectado de lo que hemos estado construyendo y sembrando, pero en un espejo de aumento, un espejo que magnifica nuestros errores y sus consecuencias, nuestra comodidad, nuestros desatinos y desaciertos. Y si no reflexionamos sobre ellos, si no entendemos cómo se produjeron y dónde nacieron, más allá de la tentación de achacarle la culpa a este gobierno; si no asumimos con la responsabilidad que amerita las consecuencias de nuestros actos y decidimos apuntar a las soluciones de fondo, construyendo institucionalidad y prácticas democráticas, reconstruyendo significados y encontrando terrenos comunes que nos permitan entendernos y convivir a todos, nunca saldremos de esta barbarie que apenas se asoma y que siempre será sólo un reflejo proyectado en un potente espejo de aumento.


04062007

sábado, abril 15, 2006

¿Es mucho pedir?

Olga Ramos

Asociación Civil Asamblea de Educación

Comenzó nuevamente el carnaval de acusaciones que, pretendiendo prevenir que se politice la discusión sobre la muerte de los niños Faddoul, terminan embasurándola de igual manera. ¿Será posible que, por primera vez los dirigentes políticos de este país actúen de forma seria y madura, tal como la muerte y tortura de los tres niños, merece?

Cualquier gobierno que respete su democracia, sus instituciones públicas y a su ciudadanía, hubiese tenido como primera respuesta ante lo sucedido, una disculpa pública del Ministro de Interior y Justicia y del Alcalde Mayor, acompañada de la renuncia inmediata de los encargados de Seguridad Ciudadana del Ministerio y de la Policía Metropolitana, asumiendo su responsabilidad por haber fallado en su trabajo. Esa sería la antesala políticamente correcta para el anuncio sobre las acciones a tomar, que hizo Jesse Chacón anoche.

Sin embargo, que es lo que hemos tenido hasta ahora. Al máximo encargado de la Policía Metropolitana quejándose porque los tribunales no han procesado sus averiguaciones y a éste y varios altos voceros del Ejecutivo, del Legislativo y del Poder Moral, en una insana batalla en contra del fantasma de la “guarimba”, acusando a los medios de mal manejo de la información y a dirigentes de oposición de aprovecharse de la situación para beneficio de su partido.

En una situación como ésta, el centro de atención y la discusión debe ser otro totalmente diferente. Lo políticamente correcto es que se haga un análisis profundo sobre la política de seguridad que se ha empleado y por qué ha fallado, que se evalúen los avances en materia de coordinación y funcionamiento de los cuerpos de investigación y de los cuerpos de seguridad y se presente un balance con los avances, los retrocesos y sobre todo, con las explicaciones que nos permitan entender a todos, por qué algo así sucedió. Eso es lo que esperamos y eso debe estar acompañado de funcionarios asumiendo su responsabilidad, más allá de la declaración de la voluntad de asumirla de ahora en adelante, que hizo el Ministro anoche. Lo que no esperábamos y que también resulta insólito, es que en medio del anuncio que hizo Jesse Chacón, casi se asombraba porque todavía hay motos de la policía que no están matriculadas, y que anunciara la realización de un censo de los funcionarios policiales existentes, por nombrar dos de las cosas que, en este momento, resulta realmente inaceptable que no se hayan hecho.

En una situación como ésta, es absolutamente natural y esperable que la gente, en especial las madres y los jóvenes, manifiesten su dolor e indignación y que lo hagan en la calle como corresponde y como muchos de los que hoy están en el gobierno hicieron en su momento. Lo que es inaudito, es que a todas esas manifestaciones hayan llegado contingentes de la Guardia Nacional y que en varias de ellas, se dedicaran a reprimirlas con gases lacrimógenos. Obviamente, a esta altura del partido, el gobierno no entiende la diferencia entre una manifestación pacífica y un acto subversivo, ésto debe ser porque, como dice el dicho, cada ladrón juzga por su condición, y ellos no escapan a los fantasmas de su pasado.

En una situación como ésta, aunque resulte tardío, es esperable y políticamente correcto tanto el anuncio de Chacón, como el de Maduro, de crear una comisión nacional para la reestructuración y reforma de los órganos de seguridad ciudadana del país y de convocar a una Mesa Nacional contra el Crimen y el Secuestro, respectivamente. Esperamos que estas iniciativas funcionen y lo hagan democrática y efectivamente para que no nos quedemos, como siempre, con anuncios que nunca se concretan y que se retoman sólo cuando otra tragedia nos toca a las puertas.

Cuando son niños los que mueren, es el futuro al que estamos acribillando. Lo mínimo que esperamos en este momento, es sensatez, responsabilidad y madurez, para evitar que la muerte de estos niños no sirva sino para fracturarnos más y para desmoronarnos como sociedad. ¿Es mucho pedir Chacón? ¿Es mucho pedir Barreto? ¿Es mucho pedir Lara? ¿Es mucho pedir Maduro y Santos?, ¿Es mucho pedir que se comporten a la altura que una situación como esta amerita?

6 de abril de 2006

lunes, enero 09, 2006

Retablo de navidad. Un regalo de Reyes

Olga Ramos

Asociación Civil Asamblea de Educación


¡Belén, retablo de Belén, entren señores y vean si se encuentran representados por alguna de las figuras de este singular retablo!

Church Forum


Prólogo. La pascua es hermosa son bellos sus días, todo está impregnado de gran alegría

Desde mediados de noviembre, a veces desde mucho antes, comienza a sentirse en el país un espíritu de festejo y de fraternidad que ni las tensiones políticas, ni las dificultades económicas, incluso, ni las tragedias naturales o las producidas por el hombre, pueden aniquilar. Es casi imbatible. ¡Llegó la navidad!

En esta época, todos, sin distingo de credo, hacemos pausas en las rutinas, nos encontrarnos con los amigos, abrazamos a la familia, nos miramos bonito y regalamos sonrisas y buenos deseos.

Pero además del bonche y el encuentro con los afectos, estas fechas son especiales porque nos da por reflexionar. Hacemos un inventario de lo que hicimos y dejamos de hacer, evaluamos nuestros éxitos y fracasos, repasamos lo que vivimos, extraemos de ello aprendizajes y planeamos lo que queremos hacer en el futuro. La reflexión y la disposición a aprender, nos hacen sentirnos diferentes, renovados.

Claro está, la reflexión y el aprendizaje son procesos individuales que, por momentos, compartimos con los familiares y los amigos y, aunque en ocasiones se dan procesos similares en los grupos y en las organizaciones, con mucha frecuencia, los extrañamos en nuestro entorno laboral, social y político, a pesar del material valiosísimo que, para ello, todos podemos identificar.

Por ejemplo y sin ir más lejos, el final del año estuvo lleno de vivencias en el ámbito político que nos daban mucho sobre lo que reflexionar y aprender. Sin embargo, no más comenzar el 2006, al leer la prensa, los mensajes que circulan por internet o escuchar las declaraciones de la mayoría de los líderes políticos en radio y televisión, sentimos que de muy poco nos ha servido lo vivido, que tenemos una especie de incapacidad genética para aprender de nuestros errores, para reconocer la realidad en la que vivimos, para crecer como políticos, como ciudadanos y cómo demócratas y para construir una salida viable a la crisis que, desde hace rato, atraviesa Venezuela.

Las razones para ello pueden ser miles. Quizá sintamos que tenemos ritmos diferentes, que los gobernantes, los políticos y los partidos necesitan otros tiempos para aprender o tan solo para comprender que el país está cansado de más de lo mismo, con otra o con la misma cachucha, que queremos paz, creatividad, pero sobre todo, honestidad y buenas prácticas, que incluyen, un buen gobierno, una buena gestión pública y una ética y un ejercicio político diferente que esté centrado en la identificación, construcción y el logro del bien común.

Y como solamente podemos construir aprendizajes entre todos cuando logramos compartir nuestras reflexiones, comparto con Ustedes las mías; bueno, solo algunas de ellas con las que construyo mi retablo navideño, como regalo de reyes.


Canto I. Si acaso algún vecino me quiere molestar, aquí traigo un chaparro para hacerlo callar.

El abrazo de año nuevo, al igual que las miradas y sonrisas de la navidad, llegó matizado con siembra de desconfianza y descalificación. Y es que una de las cosas que aún no aprendemos es a debatir democráticamente, a reconocer que todos tenemos derecho a expresar nuestra posición, a que ésta sea considerada, y que es el debate de argumentos, proposiciones y puntos de vista, lo que nos permite construir acuerdos entre nosotros. Parece que es más fácil adoptar la máxima presidencial de considerar enemigo a todo aquel que piense diferente o de descalificar a quién se atreva a contradecirlo, que rebatir argumentos con argumentos y proposiciones con mejores proposiciones. Síntoma de que la intolerancia penetra en los cimientos de nuestras relaciones políticas, sociales y hasta familiares.

Así proliferan las acusaciones de “llegar a acuerdos con el gobierno” o los calificativos de colaboracionistas y de “oposición oficialista” que tan en boga estuvieron el año pasado. Te acuso de tener un acuerdo con el gobierno y ya no me tengo que ocupar de analizar tu posición, tu argumentación, pero sobre todo, de construir una posición diferente, quizá más sólida o de buscar una propuesta más creativa o que garantice mayor efectividad política que la tuya. La calificación, o mejor dicho, la descalificación sustituye al debate, y “fortalece” unos “liderazgos”, debilitando la imagen de otros con la siembra de desconfianza.

¿El resultado? Interminables diálogos de sordos que disfrazan una nefasta pugna por imponer, al resto y a como de lugar, la táctica, la propuesta o la acción de turno.

¿Cómo construimos una salida viable a la crisis que atraviesa Venezuela? Y dentro de ella ¿era políticamente más efectivo el retiro de las candidaturas que la participación en las elecciones? ¿Qué se consiguió con el retiro de las candidaturas? ¿A qué escenarios nos condujo? ¿Cuál es la estrategia que se va a manejar de ahora en adelante? ¿Se va a crear el parlamento de sombra? ¿Cuál sería su propósito y cómo sería su funcionamiento? ¿Es más efectivo políticamente que quiénes tengan aspiraciones presidenciales inicien su trabajo de pre-campaña desde ahora o que se decrete de una vez que la oposición no va a participar en las elecciones presidenciales?

Es mucho lo que hay que discutir sobre lo pasado y mucho lo que falta por construir, pero, en lugar de un debate profundo y serio, retomamos la vía de la descalificación y la siembra de desconfianza. Si quieres paz y abogas por el entendimiento nacional, eres colaboracionista. Si tu espíritu demócrata te indica que los “chavistas” u oficialistas, los ni-ni y los radicales o extremistas de todos los bandos, también tienen derecho a formar parte en la construcción de la Venezuela que queremos, seguramente eres de la “oposición oficialista”. Si piensas en que la salida debe ser electoral y que, como en muchos países, este gobierno se puede derrotar en elecciones, así sea con este CNE, ¿no será que llegaste a un acuerdo con el gobierno? Y ni se te ocurra reconocer que el gobierno ha tenido algún acierto en algo de lo que ha hecho o mucho menos llegar a un acuerdo con alguna instancia gubernamental, porque en ese caso, todo está perdido, seguro que saltaste la talanquera y eres un traidor más que fuiste comprado o convertido al oficialismo.

¿Para qué discutir, si sobran descalificaciones? Pero las descalificaciones no van solas, llevan siempre de la mano los llamados a la unidad, porque, al parecer, sólo basta con incluir en la declaración ese llamado para pertenecer al bando de los buenos de turno, no importa si las acciones que lo acompañan contribuyen o nos alejan de la tan ansiada unidad. Por cierto…

Canto II. La blanca navidad… llega, los pastorcitos de Belén van trayendo cantos de amor… y de nieve todo se cubrió.

Como si del abrazo de la muerte se tratara, resulta paradójico ver a alguien llamando a la unidad como colofón de un anuncio con el que, de facto, se está rompiendo una plataforma de acuerdo. Si, aunque haya pasado desapercibido, producto de la euforia que despertó el inicio del retiro de las candidaturas, con el anuncio hecho por AD se vinieron al trasto todos los esfuerzos hechos por la oposición para lograr un acuerdo de unidad que incluía la lista unitaria y la estrategia de lucha en el marco del proceso electoral del pasado 4 de diciembre.

Ante lo sucedido, y con la tranquilidad que brinda la distancia de los hechos, sólo nos surgen preguntas: ¿Era políticamente más efectiva la cascada de renuncias que una renuncia en bloque? ¿Qué le costaba a los adecos esperar a reunirse con el resto de los grupos, tomar la decisión conjunta y hacer el anuncio al mismo tiempo? Porque todo el mundo sabe que la fuerza de una acción política varía de acuerdo al momento y a la forma en la que se haga, o ¿es que los adecos no saben esto?

¿Será que esperar y reunirse a tomar la decisión entre todos tenía un altísimo riesgo y un gran costo que no vimos? Quizá el altísimo riesgo no estaba precisamente relacionado con la eficacia de la acción, sino con que, en un escenario plural y de unidad, había que discutir y argumentar para conseguir la mayoría en la decisión y eso implicaba analizar las consecuencias de la acción y su potencial impacto, para ver si valía la pena realizarla; lo que significaba, en última instancia, asumir que la decisión sería la tomada por la mayoría con base a los mejores argumentos.

Y hablando de argumentos, ¿alguien los conoce? Porque hasta ahora no han sido expuestos. No nos preguntamos por la argumentación que muchos ciudadanos esgrimían en la calles; no, nos preguntamos por la argumentación sólida de los partidos que decidieron retirarse, argumentación que por fuerza, tenía que estar asociada al propósito que se perseguía y al curso que la estrategia de la alianza opositora seguiría a partir del retiro de los candidatos. Esa, todavía la estamos esperando. En su lugar, como podemos muy bien recordar, se presentaron razones en lugar de argumentos y las razones incluían desde la que no era más que el reverbero de “lo que se escuchaba en la calle”, donde el tema central era “no prestarse para legitimar a un CNE tramposo”, pasando por los que dijeron que “se dejaron arrastrar por el clamor popular”, hasta las de los que dijeron no tener cómo defender nuestros votos en las mesas.

En cuanto al posible gran costo de esperar y reunirse a tomar la decisión, creo que es mejor no preguntar mucho, porque probablemente nos tropecemos como respuesta con la razón de siempre, la oportunidad de aparecer “de gratis” como la vanguardia de un movimiento de masas, ponerse a la cabeza o asumir un “liderazgo” por defecto, pero “picando delante” para no tener que compartir ese espacio con el resto de los partidos y candidatos, o para no tener que entrar en disputa con SUMATE, organización que desde el inicio del calendario para este proceso electoral mantuvo, solapada en sus declaraciones, la tesis de que no había que participar en esa contienda. Algo así no nos extrañaría, porque, como siempre, la agenda del partido pesa más que la agenda del país. Por cierto… se salvaron los que desde el principio no querían participar, porque no era el mejor momento para contarse…

¿Cuándo será que los partidos y los líderes políticos nos sorprendan actuando de forma diferente? ¿En qué momento los veremos construyendo una alianza en la que la palabra “unidad” no sea solamente el sinónimo de chantaje o la muletilla para intentar ser reconocido como el bueno de la partida? ¿Cuándo entenderán que la única unidad posible es aquella que se construye entre todos y no forzando la imposición de la idea que considera “estratégica” o “conveniente” cada grupo?

Y ya que tocamos el tema electoral...

Canto III. El niño se alumbra con velas de cera para que en su mesa no caigan goteras

La desconfianza en el Consejo Nacional Electoral es un hecho que nadie puede ocultar, desconfían de la transparencia de los procesos electorales tanto los grupos de la oposición como los del oficialismo. Para los grupos opositores, lo sucedido en Revocatorio Presidencial originó o incrementó esa desconfianza. Claro está, el descubrimiento de la violación del secreto del voto asociado al uso de las máquinas captahuellas, fue para casi todos, la gota que derramó el vaso, pues constituía una muestra evidente de que el CNE estaba mintiendo.

Sin embargo, otra cosa que se ratificó en ese momento que, al parecer, pasó un poco desapercibida, fue la poca o ninguna utilidad que han tenido los representantes de los partidos y grupos opositores que tradicionalmente han sido acreditados ante el CNE, para observar y auditar el proceso electoral. Este hecho, que para nadie es un descubrimiento, es relevante pues explica claramente la preferencia por SUMATE que mostraba buena parte de la base opositora en procesos electorales pasados y el que la desconfianza en el ente electoral, por parte de los opositores, no pudiera ser matizada mediante el uso de los mecanismos de control que son naturales en este tipo de procesos, ya que, si estos técnicos hubiesen hecho efectivamente su trabajo, habrían puesto en evidencia todas las trampas o irregularidades existentes en los procesos anteriores, incluso, en este. Recordemos que no fueron estos grupos los que descubrieron que se violaba el secreto del voto y que, a lo largo de los últimos años, hemos recibido muy poca información e informes sobre el trabajo de los técnicos de los partidos y sobre sus resultados.

Por su parte, los grupos del oficialismo, como todos sabemos, también desconfían del CNE. En efecto, desde el momento en el que no hubo consenso entre estos grupos sobre cuáles serían los candidatos a presentar en los procesos electorales, o mejor dicho, desde que varios de estos grupos decidieron no “calarse” la imposición de candidatos que siempre hace Chavez, específicamente en los momentos en los que dicha imposición ésta implicaba su exclusión de las candidaturas, varios grupos han hecho reclamos directos y públicos al CNE, en los cuales han manifestado su desconfianza, incluso han hecho reclamos por fraude electoral. Ejemplos de ello son los Tupamaros y MOBARE.

Pero eso no queda allí, porque, aunque resulte paradójico en este marco, Chavez tampoco está satisfecho con el desempeño de este CNE, organismo en quién confiaba para que le diera la base electoral que esperaba y que, además, se “rindió” ante las demandas de la oposición. Este cuestionamiento al CNE es compartido por muchos de los “chavistas” duros de base, quiénes en los días previos a las elecciones del 4D cuestionaron duramente al presidente del CNE por sus “excesivas” concesiones ante las demandas de los grupos opositores.

Dado este panorama, de darse un cambio en el CNE, será el descontento de los grupos oficialistas y del mismo Chavez con su desempeño, el que lo provoque y no la alta abstención que se registró en los comicios pasados. Claro, muchos preferirían pensar que la abstención pasada fue producto exclusivo o mayoritario de la desconfianza en el CNE, pero todos sabemos que no es así, porque son muchas las razones explican esa abstención, incluyendo las que siempre sustentan la abstención en los procesos electorales no presidenciales. En este caso, tenemos que considerar también como parte de los abstencionistas, además de aquellos que consideran que los asuntos políticos no les conciernen, a los simpatizantes del “chavismo” que pensaron que su participación ya no hacía falta, a los de la oposición que querían votar y no tenían por quién y a los ni-ni o, en este caso los no-no, que no iba a darle el triunfo ni a unos ni a los otros, porque consideraron que sólo se trataba de más de lo mismo o, en el mejor de los casos, de una vuelta al pasado.

La diversidad de razones por las que la gente pudo decidirse a no votar, nos obligan a que, antes de sacar conclusiones sobre lo sucedido el 4D y sus consecuencias en la dinámica política venezolana, intentemos conocer las proporciones en las que esta diversidad se expresa en este momento. Esta información, que es imprescindible para salir de los fantasiosos supuestos que sustentan la acción política en todos los bandos, nos dará una mejor lectura de hacia donde va la Venezuela que tenemos y hacia adonde apuntar para construir la Venezuela que queremos.

Canto IV. ¿Qué le daremos al niño, que nació en cuna de paja?

Los Reyes trajeron oro, incienso y mirra, pero aclararon que lo trajeron sólo para el Niño dejando a José, María, la mula, el buey y a los pastorcitos con la boca abierta y la mano extendida. Los pastorcitos se quejaron, María y José ni hablaron pues no salían de su asombro, y la mula y el buey exigieron consulta y mejor trato a la hora de decidir que hacer con los regalos, a lo que el Niño argumentó que El era el Rey de los cielos, el Salvador de la humanidad y los llamó a mantener la unidad ante tan noble tarea.

Después de ver la instalación de la Asamblea Nacional, sólo podemos decir que sobran las palabras ante tan excelsa muestra de retórica que, a la vez que buscaba justificar las bondades, para el país, de la instauración de la hegemonía del “chavismo” sobre el resto de los grupos y posiciones políticas existentes, se quejaba por la burda e “inesperada” imposición de la hegemonía de la mayoría del MVR sobre el resto de los grupos afectos al oficialismo. La hegemonía dentro de la hegemonía. ¿Quién puede pedir más coherencia a los grupos oficialistas?

Es obvio que quiénes no consideran que la pluralidad y la democracia incluyen la presencia y la participación de todas las expresiones políticas, deben al menos sospechar que, más temprano que tarde, la dinámica política debe tender al establecimiento de un partido único o a la desaparición de las instancias de intermediación entre las personas y el Estado y por tanto, las consecuencias de la aplicación de esta lógica también los alcanzará a ellos.

¿Qué les podemos decir? Bueno, podemos recordarles un poco de historia… La matanza de los inocentes no fue la única que el Rey Herodes tuvo en su haber, de hecho, ésta formaba parte de su desesperada estrategia para evitar que le arrebataran el trono. Como parte de su estrategia Herodes logró que le cortaran la cabeza al hijo de Aristóbulo II, quién era el aspirante más directo a su título; más tarde hizo ejecutar al propio Aristóbulo II, mandó a ahogar a su cuñado, Aristóbulo III, a quién no respetó ni por su condición de Sumo Sacerdote; y posteriormente entraron en su record de asesinatos su propia esposa, su suegra y tres de sus hijos, entre los cuales, por cierto, también había uno llamado Aristóbulo.

Quién sabe, a lo mejor el Niño, quién se salvó de la matanza de los inocentes ordenada por Herodes, pudiera dedicarse a imitarlo, una vez más, si la mula, el buey y los pastorcitos se ponen brutos y siguen reclamando la parte que no les corresponde en sus regalos.

PD: Por cierto William, sólo un detallito, ¿no te parece que a esta Asamblea Nacional si le hacen falta, no unos opositores, sino unos Realistas? Digo, Realistas, pero no de los que lucharon a favor de la Corona Real, sino de los que saben que existe y están apegados a esa cosa llamada “realidad”, esos que en lugar de dedicarse a discursear tratando de justificar lo injustificable, emplearían su tiempo tratando de construir una salida viable a la crisis de Venezuela.

Canto V. Van cantando los pastores al Dios Niño sus amores

Cuando está ausente la razón, es el terror y la violencia lo que impone el orden. Por esto no es de extrañar las amenazas solapadas y directas que con tanta frecuencia salen de las fauces autoritarias para garantizar que se mantengan las lealtades que lo perpetúan en el poder. Pero las amenazas y la sumisión son imprescindibles para gobernar cuando no hay un robusto liderazgo o cuando no se tienen razones de peso que sustenten las estrategias y decisiones políticas que se toman.

Pero no es sólo al terror interno a lo que apelan los dirigentes autoritarios, también está la vieja jugada de lograr la cohesión interna apoyándose en la defensa ante una amenaza externa. Esta táctica se aplica cuando el liderazgo está cuestionado, hay efervescencia política y se necesita distraer la atención de los problemas que la originan, combatiendo algo que constituya una amenaza para todos. Con esta táctica, que siempre implica una batalla, virtual o real, se busca demostrar la vigencia del liderazgo para la conducción del grupo, organización o gobierno.

En América Latina, el máximo exponente de esa táctica fue Leopoldo Galtieri quién cuando ejercía la presidencia de Argentina en 1982, le declaró la guerra a Gran Bretaña en disputa por las Islas Malvinas.

Y aunque estas tácticas políticas siempre aparecen relacionadas a la conducción de los países, también podemos apreciar como ellas se aplican en las organizaciones, especialmente en los partidos políticos. De hecho, hemos visto como el Presidente de la República, quién es el máximo dirigente del MVR, hace uso de ellas en el país y en su partido con mucha frecuencia y casi sin distinción; lo que ha convertido al MVR en el partido con menor democracia interna del espectro político venezolano.

Pero no sólo en las filas del oficialismo se observa el uso del terror y del enemigo externo para garantizar la cohesión de los partidos y el mantenimiento de un liderazgo altamente cuestionado. En más de un partido de la oposición pudimos apreciar las amenazas, públicas o privadas, de expulsión a miembros que manifestaran su decisión de no retirar sus candidaturas en las elecciones de diciembre, aplicando así “medidas disciplinarias” a quiénes, por pensar con cabeza propia, contradijeran la posición pública de la organización.

Y ¿qué decir del uso de la táctica de declarar la guerra al enemigo externo? Pues que nunca tuvimos más fresco el recuerdo de Galtieri que cuando vimos por televisión la declaración de Henry Ramos retando al CNE a que se pronunciara sobre la legalidad de los partidos. Declaración en la que casi le pedía a gritos al ente electoral, que admitiera que eran ilegales y así tener la excusa perfecta para cohesionar a los militantes y simpatizantes del partido en una histórica recogida de firmas para revertir esa injustificada medida.

Como Chavez, Henry Ramos con ese acto pasó a engrosar las filas de los que saben aprovechar las oportunidades políticas, en esta ocasión, aprovechó la oportunidad que le brindaron las declaraciones de varios voceros del oficialismo y del CNE, para concretar su propia guerra de salvación. En lo que ni Chavez, ni Henry Ramos han logrado aprovechar la oportunidad, es en las innumerables solicitudes de sus bases para abrir espacios reales de participación en sus respectivos partidos. ¿Será que la podrán aprovechar ahora?

Éxodo. Candelaria hermosa brillante lucero, fuiste aparecida el 2 de febrero

Tiempos, ritmos y puntos de vista diferentes son propios de la diversidad y en ellos radica precisamente su riqueza. Pero no hay nada más regocijante que apreciar el crecimiento propio y el ajeno, por eso a nosotros, los ciudadanos, nos queda la esperanza de que la reflexión y el aprendizaje alcance a todos. Y ojo, no es necesario esperar nuevamente a final de año para que suceda, porque en Venezuela estamos de navidad hasta el 2 de febrero, que es el día de la Candelaria. Así que todos aquellos que no hayan podido reflexionar y sistematizar sus aprendizajes, sepan que están a tiempo de hacerlo.

Por cierto, quiénes pensaron que la salida a la crisis estaba en Maiquetía, no contaron con el colapso del viaducto.

6 de enero de 2006

viernes, octubre 28, 2005

Esqueletos, afiches y calabazas

Olga Ramos

Asociación Civil Asamblea de Educación


Entre esqueletos, afiches y calabazas germina, una vez más, la ilusión del cambio de gobierno en una parte de la población venezolana. Pero, esqueletos no son afiches, ni afiches son calabazas.


Esqueletos

La aparición de los esqueletos, así como la de las estatuas con tapa-bocas que pudimos apreciar hace un tiempo, constituye una acción de protesta no-violenta, muy creativa por cierto, que expresa una opinión política y pone en evidencia algo sobre lo que se quiere llamar la atención del gobierno, del país, incluso, de la comunidad internacional. De este mismo tipo, son las diversas acciones que han organizado los jóvenes de Primero Justicia frente al TSJ y la Fiscalía, Un Sólo Pueblo frente a la Defensoría, o Queremos Elegir en los semáforos, por mencionar algunas que me vienen a la memoria.


Afiches

Otra cosa es la aparición de los afiches que, al parecer, promocionan la “activación” del artículo 350 de la constitución nacional. Son afiches con un bonito diseño cuyo contenido central es un número, el 350, pero que no aclaran más nada. Y ¿por qué la aparición de estos afiches no se puede considerar como una acción del mismo tipo que la de los esqueletos? Es obviamente por su propósito u objetivo. Mientras el primer tipo de acción pretende poner en evidencia una situación y protestar contra ella, los afiches promueven la desobediencia de la población o el desconocimiento del régimen actual.

Pero, ¿qué es lo que dice el artículo 350? El artículo 350 hace legal y constitucional el derecho que toda persona tiene a disentir cuando se violan los derechos humanos y los principios, valores y garantías democráticas y a actuar en consecuencia, desconociendo al régimen, autoridad o legislación que los viola. Y como desconocer es desobedecer, este artículo se relaciona, con frecuencia, con la desobediencia civil.

Ahora está, es importante precisar varias cosas sobre el 350. En primer lugar, el derecho a desobedecer a una autoridad o ley, así como el derecho a desconocer a un régimen porque estos violen los derechos humanos y los principios, valores y garantías democráticas, es un derecho universal que no necesita estar consagrado en ningún texto legal para que sea reconocido como tal. Pero, que se reconozca ese derecho a las personas y a los pueblos, no significa que quién lo ejerza tenga una especie de de escudo protector o amparo constitucional que le permita evitar las consecuencias de ejercerlo. Pensar así es totalmente ingenuo. “Invocar o activar” la desobediencia, implica, de alguna manera, declarar la guerra al régimen, a la autoridad o a la legislación que se adversa y cuando esto sucede en un régimen autoritario que está violando los derechos de los ciudadanos y atentando contra el sistema democrático, es de esperar que dicho régimen o autoridad, desconozca ese derecho, incluso, se defienda tratando de demostrar que no hay tal violación sino que se trata de un empeño desestabilizador de personas o grupos que no respetan la democracia y que utilice la fuerza y la represión contra ellos. No podemos olvidar que en ese caso a quién le toca definir si se reconoce o no la legitimidad de la protesta, es la autoridad que está violando el derecho por el que se protesta y si se trata de un régimen en el que no existe la separación de los poderes, ni siquiera habrá a quién apelar.

En segundo lugar, como es por todos sabido, no se puede desobedecer en abstracto, por lo que no basta “invocar” al 350 para que este tenga efecto, hay que definir qué es lo que se desconoce y cómo se desconoce. Y por supuesto, más allá de esas definiciones, la aplicación del 350 se hace para restituir el orden violentado, por lo tanto, las acciones asociadas al mismo, deben tener claros objetivos relacionados con la violación que lo motiva.

En tercer lugar, es importante recordar que el 350 no es el equivalente a una varita mágica que va a resolver la crisis del país, o, en el caso más sencillo, que va conducir instantáneamente a un cambio de gobierno. Cuando un país tiene una crisis institucional y política severa, cuando se enfrenta al combate de un gobierno autoritario, la lucha es a fondo, larga y sostenida, y la estrategia debe plantear el alcance de progresivo de los objetivos. Quiénes no entienden ésto confunden la salida a la crisis del país con la elevación de una plegaria al cielo. Quiénes no entienden y asumen el tenor de la lucha, se engañan y engañan al resto con una promesa o ilusión de cambio que nunca llega a concretarse. Mucha agua ha corrido bajo los puentes en Venezuela como para que no hayamos aprendido de qué se trata la lucha y cómo nos sale librar cada una de sus batallas.


Calabazas

Mención aparte merecen las calabazas que aparecieron recientemente en Caracas. Quizá cuando escuchamos la noticia o vimos las primeras reseñas, la reacción natural fue asumir que se trataba de una acción del mismo tipo que la de los esqueletos y confundirlas con una expresión de protesta no violenta, o confundirlas con un llamado a la población para activar el 350, como el de los afiches. Incluso, una lectura ingenua de lo visto en las reseñas pudiera permitirnos identificar como el mensaje de las calabazas, algo así como que el gobierno tiene en sus manos una bomba de tiempo que, de estallar, los llevará, a través del 350, a pagar con cárcel los desmanes y abusos de poder y la corrupción.

Esa lectura ingenua, quedó matizada por la utilización de algunos símbolos que hacen difícil de entender el mensaje, porque generan confusión y resultan contradictorios con el espíritu de una acción de lucha no-violenta. Me refiero a que las calabazas simularan mecanismos explosivos, que es algo que invoca a la violencia y que parece estar más asociado a la amenaza de un grupo subversivo, que a acciones pacíficas; y a que estas estuvieran decoradas como las que se utilizan en Estados Unidos el 31 de octubre, en la celebración del día de brujas que es conocido como Halloween, lo que pareciera ponerle fecha a la supuesta amenaza.

A quién quiera que sea que organizó la aparición de las calabazas, es importante decirle que, si se trata de una acción de protesta en el marco de la lucha no-violenta, debe reconocer que resultó menos creativa y confusa que las organizadas anteriormente por otros grupos y que la simbología es contradictoria con el espíritu de la lucha que pretende promover. Pero que si no se trata de eso sino de una advertencia de un grupo subversivo, del bando que sea, es bueno que sepa que los venezolanos rechazamos la violencia y que somos demócratas de vocación por lo que combatimos a quién pretenda imponerse sobre el resto, por la fuerza. Y si se tratara, como han insinuado algunos, de una estrategia surgida de filas del oficialismo para justificar alguna medida o para reforzar la idea de “gobierno amenazado” que se ha tratado de vender a nivel internacional, lo que sale es decirles que dejen de perder el tiempo y de hacérnoslo perder a todos, que se dediquen a gobernar que para eso les pagamos y que lo que salta a los ojos no necesita anteojos por lo que no hay cortina de humo que les permita disimular o esconder los desastres del gobierno, el incumplimiento de sus ofertas electorales y las violaciones al estado de derecho que están a la vista.

25 de octubre de 2005 (Publicado en el Gusano de Luz, 27 de Octubre 2005)

sábado, agosto 27, 2005

Mas temprano que tarde, sin reposo

Olga Ramos

Asociación Civil Asamblea de Educación

Viejo, ¿viste la luna? parece un farol colgado del cielo… le da un aire de Buenos Aires a las calles de Caracas en esta extraña y apacible noche en que decido escribirte. Y ¿como no hacerlo? Te confieso que mi primera reacción, al propio estilo de mi querida tocaya, -peculiaridades quizá derivadas del nombre- fue sentir la más profunda y desagarrada de las furias, al punto de molestarme contigo por haberte ido de esa manera y en este momento. Te confieso que tu muerte me partió el corazón. Sin embargo, la hermosa luna que adorna esta noche, me hizo comprender que no hay nada más injusto contigo que molestarme, aunque sea porque te hayas ido. Por eso, y a modo de exorcismo, he decidido escribir estas líneas, que ojala estén a la altura del homenaje que mereces.

Comenzaré diciendo –aunque suene muy egoísta- que escogiste muy mal momento para marcharte. ¿Como no pensaste que quería hablar contigo? Y es que, Ricardo, tu muy bien lo sabes, en este momento hace falta la buena compañía para pensar juntos. Además, ¿donde crees que podremos encontrar ahora la sensatez y profundidad de tus análisis y reflexiones? ¿A quién querré acudir cuando necesite “aclararme el pensamiento”?

Libreta en mano, pensativo y muy atento, te recuerdo en innumerables reuniones, en las que, después de escuchar los planteamientos de todos, tomabas la palabra, con tranquilidad y aplomo, para hacer gala de tu intelecto y regalarnos buenas ideas. Obviamente, eso, que fue una de las buenas cosas que descubrí en el paso, duro y áspero, por la coordinadora democrática y que me hubiese gustado mantener toda la vida, voy a extrañarlo; me va a hacer mucha falta esa compañía, sobre todo, ahora que sé que ya no estás y que ni siquiera te encontraré de vez en cuando por el ciberespacio.

Pero además de la mente brillante, extrañaré al buen amigo, ese que no pude conocer tanto como hubiera querido, pero aunque poco tengo tanto que agradecer... El buen amigo Ricardo, el hombre cariñoso, tierno y solidario, el de la sonrisa cálida. Recuerdo que en más de una oportunidad me tendiste la mano, me prestaste tu oído y tu hombro, cuando en momentos difíciles se me ocurrió que eras una buena persona a la que acudir. ¡Qué gran acierto tuve entonces!

Y ¿como no extrañar también al viejo argentino, de tan espectacular acento; ese que me dio los datos precisos para disfrutar mi corto paso por Buenos Aires y a quién tengo presente cada vez que escucho un buen tango? Aunque, la verdad no es precisamente por argentino que te tengo presente, porque a pesar de lo obvio de tu acento, te confieso que nunca te sentí extranjero. Creo que es más por compartir el amor por las cosas bellas; y claro está, por el amor y la pasión con la que te relacionabas con tu terruño y con esta tierra. Quizá esa fue una de las cosas que me hizo sentirte más cercano, que me hizo identificarme más contigo; el amor y el arraigo compartido entre Argentina y Venezuela. Ese amor dividido y esa pasión por dejar un trozo del alma en la tierra en la que se nació y otro en la que se escogió vivir, fue el que aprendí desde muy pequeña en mi casa, cuna de hijos, sobrinos y nietos de emigrantes canarios, que dejaron un pedacito de la vida en cada puerto que tocaron.

Lo mejor de esa pasión, es la entrega con la que se vive; entrega que hace que la vida que se deja, donde se parte y donde se llega, siempre prenda como una llama que ilumina otras vidas. Es evidente que la llama que tú prendiste iluminó y seguirá iluminando vidas en esta y en otras tierras, a pleno sol e incluso, o quizá especialmente, en las noches más oscuras. Por eso, no resulta casual el lema que escogieras para identificar tu más preciado legado: ¡En la noche más oscura, brilla el Gusano de Luz!

¡Gracias por eso, mil gracias por todo, mi viejo!!!

PD: nunca pensé que enviar este escrito resultara más difícil, incluso, que escribirlo… Ya no estás al otro lado de la pantalla…

Publicado en El Gusano de Luz, 26 de Agosto de 2005

miércoles, abril 13, 2005

¿Será que algún día podremos volver a debatir en Venezuela sobre educación?

Olga Ramos

Asociación Civil Asamblea de Educación

El estilo autoritario predominante en el actual gobierno nos ha llevado a plantearnos los asuntos de políticas públicas en términos de blanco y negro, de estar o no con la revolución. Pareciera que no hay espacio para que se discutan políticas o propuestas, más allá de las defensas o ataques radicales que, en última instancia, son producto del miedo de unos o de la arbitrariedad de los otros. Nos acostumbramos a un gobierno que defiende a capa y espada su mal llamado “proyecto revolucionario” y a una oposición que se defiende a cómo de lugar de todo lo que pueda parecer una amenaza.

La política educativa no escapa a ello. En los extremos nos encontramos con proyectos plagados de fanatismos “revolucionarios” pero muy deficientes en contenido técnico y hasta político, y con la alarma y el pánico de la gente provocando que se ignore el debate sobre los temas de fondo y que la gente se paralice ante lo que perciben como impotencia para controlar sus vidas e incidir en el futuro del país, fenómeno denominado la “desesperanza aprendida” por los científicos sociales. No discutir y no actuar, son las consecuencias de la dinámica perniciosa que se ha instalado en Venezuela. Estamos a tiempo de romper con esta dinámica rescatando el derecho que tenemos todos a participar en el debate y para ello, podemos aprovechar que quiénes están actualmente al frente del Ministerio de Educación y Deportes han salido a la palestra pública a dar el debate.

¿Queremos construir una política educativa de Estado que responda a los intereses nacionales y no al proyecto de un partido? Entonces es el momento de decirle al Ministro Istúriz que el Estado Docente, en una democracia participativa, incluye a la sociedad en la toma de decisiones sobre las grandes políticas educativas, que la definición del Estado Docente pasa por discutir quién define y dónde y cómo se decide la política educativa; que esa sociedad quiere que se discuta abiertamente y que se decida de forma participativa cuál es el rol de la escuela y del sistema educativo en la sociedad, qué estamos entendiendo por equidad y cómo se garantiza una “educación de calidad para todos”.

También es el momento de que le tomemos la palabra a la Directora Nacional de Comunidades Educativas del MED, y discutamos con propuestas el contenido de la nueva resolución de comunidades educativas, para lograr que se respete la diversidad de las escuelas, que en lugar de una estructura engorrosa y burocrática, se planteen unos principios generales que hagan efectiva la participación de las personas, con mecanismos democráticos e incluyentes y que garanticen que la función educativa de la escuela esté por encima de las aspiraciones políticas de grupos o individualidades.

¿Queremos evitar que las escuelas se conviertan en centros de adoctrinamiento político, de cualquier signo y que garanticen una educación de calidad para nuestros muchachos? Entonces es el momento de ocuparnos de lo que sucede en nuestras escuelas, de asumir el rol que nos corresponde como miembros de las comunidades de las escuelas de Venezuela; es el momento de vigilar el contenido del Proyecto Pedagógico de la escuela, para garantizar que tengamos efectivamente una educación de calidad.

Debatir y actuar es lo que nos toca si de verdad queremos romper con la dinámica perniciosa que se ha instalado en Venezuela.