lunes, enero 09, 2006

Retablo de navidad. Un regalo de Reyes

Olga Ramos

Asociación Civil Asamblea de Educación


¡Belén, retablo de Belén, entren señores y vean si se encuentran representados por alguna de las figuras de este singular retablo!

Church Forum


Prólogo. La pascua es hermosa son bellos sus días, todo está impregnado de gran alegría

Desde mediados de noviembre, a veces desde mucho antes, comienza a sentirse en el país un espíritu de festejo y de fraternidad que ni las tensiones políticas, ni las dificultades económicas, incluso, ni las tragedias naturales o las producidas por el hombre, pueden aniquilar. Es casi imbatible. ¡Llegó la navidad!

En esta época, todos, sin distingo de credo, hacemos pausas en las rutinas, nos encontrarnos con los amigos, abrazamos a la familia, nos miramos bonito y regalamos sonrisas y buenos deseos.

Pero además del bonche y el encuentro con los afectos, estas fechas son especiales porque nos da por reflexionar. Hacemos un inventario de lo que hicimos y dejamos de hacer, evaluamos nuestros éxitos y fracasos, repasamos lo que vivimos, extraemos de ello aprendizajes y planeamos lo que queremos hacer en el futuro. La reflexión y la disposición a aprender, nos hacen sentirnos diferentes, renovados.

Claro está, la reflexión y el aprendizaje son procesos individuales que, por momentos, compartimos con los familiares y los amigos y, aunque en ocasiones se dan procesos similares en los grupos y en las organizaciones, con mucha frecuencia, los extrañamos en nuestro entorno laboral, social y político, a pesar del material valiosísimo que, para ello, todos podemos identificar.

Por ejemplo y sin ir más lejos, el final del año estuvo lleno de vivencias en el ámbito político que nos daban mucho sobre lo que reflexionar y aprender. Sin embargo, no más comenzar el 2006, al leer la prensa, los mensajes que circulan por internet o escuchar las declaraciones de la mayoría de los líderes políticos en radio y televisión, sentimos que de muy poco nos ha servido lo vivido, que tenemos una especie de incapacidad genética para aprender de nuestros errores, para reconocer la realidad en la que vivimos, para crecer como políticos, como ciudadanos y cómo demócratas y para construir una salida viable a la crisis que, desde hace rato, atraviesa Venezuela.

Las razones para ello pueden ser miles. Quizá sintamos que tenemos ritmos diferentes, que los gobernantes, los políticos y los partidos necesitan otros tiempos para aprender o tan solo para comprender que el país está cansado de más de lo mismo, con otra o con la misma cachucha, que queremos paz, creatividad, pero sobre todo, honestidad y buenas prácticas, que incluyen, un buen gobierno, una buena gestión pública y una ética y un ejercicio político diferente que esté centrado en la identificación, construcción y el logro del bien común.

Y como solamente podemos construir aprendizajes entre todos cuando logramos compartir nuestras reflexiones, comparto con Ustedes las mías; bueno, solo algunas de ellas con las que construyo mi retablo navideño, como regalo de reyes.


Canto I. Si acaso algún vecino me quiere molestar, aquí traigo un chaparro para hacerlo callar.

El abrazo de año nuevo, al igual que las miradas y sonrisas de la navidad, llegó matizado con siembra de desconfianza y descalificación. Y es que una de las cosas que aún no aprendemos es a debatir democráticamente, a reconocer que todos tenemos derecho a expresar nuestra posición, a que ésta sea considerada, y que es el debate de argumentos, proposiciones y puntos de vista, lo que nos permite construir acuerdos entre nosotros. Parece que es más fácil adoptar la máxima presidencial de considerar enemigo a todo aquel que piense diferente o de descalificar a quién se atreva a contradecirlo, que rebatir argumentos con argumentos y proposiciones con mejores proposiciones. Síntoma de que la intolerancia penetra en los cimientos de nuestras relaciones políticas, sociales y hasta familiares.

Así proliferan las acusaciones de “llegar a acuerdos con el gobierno” o los calificativos de colaboracionistas y de “oposición oficialista” que tan en boga estuvieron el año pasado. Te acuso de tener un acuerdo con el gobierno y ya no me tengo que ocupar de analizar tu posición, tu argumentación, pero sobre todo, de construir una posición diferente, quizá más sólida o de buscar una propuesta más creativa o que garantice mayor efectividad política que la tuya. La calificación, o mejor dicho, la descalificación sustituye al debate, y “fortalece” unos “liderazgos”, debilitando la imagen de otros con la siembra de desconfianza.

¿El resultado? Interminables diálogos de sordos que disfrazan una nefasta pugna por imponer, al resto y a como de lugar, la táctica, la propuesta o la acción de turno.

¿Cómo construimos una salida viable a la crisis que atraviesa Venezuela? Y dentro de ella ¿era políticamente más efectivo el retiro de las candidaturas que la participación en las elecciones? ¿Qué se consiguió con el retiro de las candidaturas? ¿A qué escenarios nos condujo? ¿Cuál es la estrategia que se va a manejar de ahora en adelante? ¿Se va a crear el parlamento de sombra? ¿Cuál sería su propósito y cómo sería su funcionamiento? ¿Es más efectivo políticamente que quiénes tengan aspiraciones presidenciales inicien su trabajo de pre-campaña desde ahora o que se decrete de una vez que la oposición no va a participar en las elecciones presidenciales?

Es mucho lo que hay que discutir sobre lo pasado y mucho lo que falta por construir, pero, en lugar de un debate profundo y serio, retomamos la vía de la descalificación y la siembra de desconfianza. Si quieres paz y abogas por el entendimiento nacional, eres colaboracionista. Si tu espíritu demócrata te indica que los “chavistas” u oficialistas, los ni-ni y los radicales o extremistas de todos los bandos, también tienen derecho a formar parte en la construcción de la Venezuela que queremos, seguramente eres de la “oposición oficialista”. Si piensas en que la salida debe ser electoral y que, como en muchos países, este gobierno se puede derrotar en elecciones, así sea con este CNE, ¿no será que llegaste a un acuerdo con el gobierno? Y ni se te ocurra reconocer que el gobierno ha tenido algún acierto en algo de lo que ha hecho o mucho menos llegar a un acuerdo con alguna instancia gubernamental, porque en ese caso, todo está perdido, seguro que saltaste la talanquera y eres un traidor más que fuiste comprado o convertido al oficialismo.

¿Para qué discutir, si sobran descalificaciones? Pero las descalificaciones no van solas, llevan siempre de la mano los llamados a la unidad, porque, al parecer, sólo basta con incluir en la declaración ese llamado para pertenecer al bando de los buenos de turno, no importa si las acciones que lo acompañan contribuyen o nos alejan de la tan ansiada unidad. Por cierto…

Canto II. La blanca navidad… llega, los pastorcitos de Belén van trayendo cantos de amor… y de nieve todo se cubrió.

Como si del abrazo de la muerte se tratara, resulta paradójico ver a alguien llamando a la unidad como colofón de un anuncio con el que, de facto, se está rompiendo una plataforma de acuerdo. Si, aunque haya pasado desapercibido, producto de la euforia que despertó el inicio del retiro de las candidaturas, con el anuncio hecho por AD se vinieron al trasto todos los esfuerzos hechos por la oposición para lograr un acuerdo de unidad que incluía la lista unitaria y la estrategia de lucha en el marco del proceso electoral del pasado 4 de diciembre.

Ante lo sucedido, y con la tranquilidad que brinda la distancia de los hechos, sólo nos surgen preguntas: ¿Era políticamente más efectiva la cascada de renuncias que una renuncia en bloque? ¿Qué le costaba a los adecos esperar a reunirse con el resto de los grupos, tomar la decisión conjunta y hacer el anuncio al mismo tiempo? Porque todo el mundo sabe que la fuerza de una acción política varía de acuerdo al momento y a la forma en la que se haga, o ¿es que los adecos no saben esto?

¿Será que esperar y reunirse a tomar la decisión entre todos tenía un altísimo riesgo y un gran costo que no vimos? Quizá el altísimo riesgo no estaba precisamente relacionado con la eficacia de la acción, sino con que, en un escenario plural y de unidad, había que discutir y argumentar para conseguir la mayoría en la decisión y eso implicaba analizar las consecuencias de la acción y su potencial impacto, para ver si valía la pena realizarla; lo que significaba, en última instancia, asumir que la decisión sería la tomada por la mayoría con base a los mejores argumentos.

Y hablando de argumentos, ¿alguien los conoce? Porque hasta ahora no han sido expuestos. No nos preguntamos por la argumentación que muchos ciudadanos esgrimían en la calles; no, nos preguntamos por la argumentación sólida de los partidos que decidieron retirarse, argumentación que por fuerza, tenía que estar asociada al propósito que se perseguía y al curso que la estrategia de la alianza opositora seguiría a partir del retiro de los candidatos. Esa, todavía la estamos esperando. En su lugar, como podemos muy bien recordar, se presentaron razones en lugar de argumentos y las razones incluían desde la que no era más que el reverbero de “lo que se escuchaba en la calle”, donde el tema central era “no prestarse para legitimar a un CNE tramposo”, pasando por los que dijeron que “se dejaron arrastrar por el clamor popular”, hasta las de los que dijeron no tener cómo defender nuestros votos en las mesas.

En cuanto al posible gran costo de esperar y reunirse a tomar la decisión, creo que es mejor no preguntar mucho, porque probablemente nos tropecemos como respuesta con la razón de siempre, la oportunidad de aparecer “de gratis” como la vanguardia de un movimiento de masas, ponerse a la cabeza o asumir un “liderazgo” por defecto, pero “picando delante” para no tener que compartir ese espacio con el resto de los partidos y candidatos, o para no tener que entrar en disputa con SUMATE, organización que desde el inicio del calendario para este proceso electoral mantuvo, solapada en sus declaraciones, la tesis de que no había que participar en esa contienda. Algo así no nos extrañaría, porque, como siempre, la agenda del partido pesa más que la agenda del país. Por cierto… se salvaron los que desde el principio no querían participar, porque no era el mejor momento para contarse…

¿Cuándo será que los partidos y los líderes políticos nos sorprendan actuando de forma diferente? ¿En qué momento los veremos construyendo una alianza en la que la palabra “unidad” no sea solamente el sinónimo de chantaje o la muletilla para intentar ser reconocido como el bueno de la partida? ¿Cuándo entenderán que la única unidad posible es aquella que se construye entre todos y no forzando la imposición de la idea que considera “estratégica” o “conveniente” cada grupo?

Y ya que tocamos el tema electoral...

Canto III. El niño se alumbra con velas de cera para que en su mesa no caigan goteras

La desconfianza en el Consejo Nacional Electoral es un hecho que nadie puede ocultar, desconfían de la transparencia de los procesos electorales tanto los grupos de la oposición como los del oficialismo. Para los grupos opositores, lo sucedido en Revocatorio Presidencial originó o incrementó esa desconfianza. Claro está, el descubrimiento de la violación del secreto del voto asociado al uso de las máquinas captahuellas, fue para casi todos, la gota que derramó el vaso, pues constituía una muestra evidente de que el CNE estaba mintiendo.

Sin embargo, otra cosa que se ratificó en ese momento que, al parecer, pasó un poco desapercibida, fue la poca o ninguna utilidad que han tenido los representantes de los partidos y grupos opositores que tradicionalmente han sido acreditados ante el CNE, para observar y auditar el proceso electoral. Este hecho, que para nadie es un descubrimiento, es relevante pues explica claramente la preferencia por SUMATE que mostraba buena parte de la base opositora en procesos electorales pasados y el que la desconfianza en el ente electoral, por parte de los opositores, no pudiera ser matizada mediante el uso de los mecanismos de control que son naturales en este tipo de procesos, ya que, si estos técnicos hubiesen hecho efectivamente su trabajo, habrían puesto en evidencia todas las trampas o irregularidades existentes en los procesos anteriores, incluso, en este. Recordemos que no fueron estos grupos los que descubrieron que se violaba el secreto del voto y que, a lo largo de los últimos años, hemos recibido muy poca información e informes sobre el trabajo de los técnicos de los partidos y sobre sus resultados.

Por su parte, los grupos del oficialismo, como todos sabemos, también desconfían del CNE. En efecto, desde el momento en el que no hubo consenso entre estos grupos sobre cuáles serían los candidatos a presentar en los procesos electorales, o mejor dicho, desde que varios de estos grupos decidieron no “calarse” la imposición de candidatos que siempre hace Chavez, específicamente en los momentos en los que dicha imposición ésta implicaba su exclusión de las candidaturas, varios grupos han hecho reclamos directos y públicos al CNE, en los cuales han manifestado su desconfianza, incluso han hecho reclamos por fraude electoral. Ejemplos de ello son los Tupamaros y MOBARE.

Pero eso no queda allí, porque, aunque resulte paradójico en este marco, Chavez tampoco está satisfecho con el desempeño de este CNE, organismo en quién confiaba para que le diera la base electoral que esperaba y que, además, se “rindió” ante las demandas de la oposición. Este cuestionamiento al CNE es compartido por muchos de los “chavistas” duros de base, quiénes en los días previos a las elecciones del 4D cuestionaron duramente al presidente del CNE por sus “excesivas” concesiones ante las demandas de los grupos opositores.

Dado este panorama, de darse un cambio en el CNE, será el descontento de los grupos oficialistas y del mismo Chavez con su desempeño, el que lo provoque y no la alta abstención que se registró en los comicios pasados. Claro, muchos preferirían pensar que la abstención pasada fue producto exclusivo o mayoritario de la desconfianza en el CNE, pero todos sabemos que no es así, porque son muchas las razones explican esa abstención, incluyendo las que siempre sustentan la abstención en los procesos electorales no presidenciales. En este caso, tenemos que considerar también como parte de los abstencionistas, además de aquellos que consideran que los asuntos políticos no les conciernen, a los simpatizantes del “chavismo” que pensaron que su participación ya no hacía falta, a los de la oposición que querían votar y no tenían por quién y a los ni-ni o, en este caso los no-no, que no iba a darle el triunfo ni a unos ni a los otros, porque consideraron que sólo se trataba de más de lo mismo o, en el mejor de los casos, de una vuelta al pasado.

La diversidad de razones por las que la gente pudo decidirse a no votar, nos obligan a que, antes de sacar conclusiones sobre lo sucedido el 4D y sus consecuencias en la dinámica política venezolana, intentemos conocer las proporciones en las que esta diversidad se expresa en este momento. Esta información, que es imprescindible para salir de los fantasiosos supuestos que sustentan la acción política en todos los bandos, nos dará una mejor lectura de hacia donde va la Venezuela que tenemos y hacia adonde apuntar para construir la Venezuela que queremos.

Canto IV. ¿Qué le daremos al niño, que nació en cuna de paja?

Los Reyes trajeron oro, incienso y mirra, pero aclararon que lo trajeron sólo para el Niño dejando a José, María, la mula, el buey y a los pastorcitos con la boca abierta y la mano extendida. Los pastorcitos se quejaron, María y José ni hablaron pues no salían de su asombro, y la mula y el buey exigieron consulta y mejor trato a la hora de decidir que hacer con los regalos, a lo que el Niño argumentó que El era el Rey de los cielos, el Salvador de la humanidad y los llamó a mantener la unidad ante tan noble tarea.

Después de ver la instalación de la Asamblea Nacional, sólo podemos decir que sobran las palabras ante tan excelsa muestra de retórica que, a la vez que buscaba justificar las bondades, para el país, de la instauración de la hegemonía del “chavismo” sobre el resto de los grupos y posiciones políticas existentes, se quejaba por la burda e “inesperada” imposición de la hegemonía de la mayoría del MVR sobre el resto de los grupos afectos al oficialismo. La hegemonía dentro de la hegemonía. ¿Quién puede pedir más coherencia a los grupos oficialistas?

Es obvio que quiénes no consideran que la pluralidad y la democracia incluyen la presencia y la participación de todas las expresiones políticas, deben al menos sospechar que, más temprano que tarde, la dinámica política debe tender al establecimiento de un partido único o a la desaparición de las instancias de intermediación entre las personas y el Estado y por tanto, las consecuencias de la aplicación de esta lógica también los alcanzará a ellos.

¿Qué les podemos decir? Bueno, podemos recordarles un poco de historia… La matanza de los inocentes no fue la única que el Rey Herodes tuvo en su haber, de hecho, ésta formaba parte de su desesperada estrategia para evitar que le arrebataran el trono. Como parte de su estrategia Herodes logró que le cortaran la cabeza al hijo de Aristóbulo II, quién era el aspirante más directo a su título; más tarde hizo ejecutar al propio Aristóbulo II, mandó a ahogar a su cuñado, Aristóbulo III, a quién no respetó ni por su condición de Sumo Sacerdote; y posteriormente entraron en su record de asesinatos su propia esposa, su suegra y tres de sus hijos, entre los cuales, por cierto, también había uno llamado Aristóbulo.

Quién sabe, a lo mejor el Niño, quién se salvó de la matanza de los inocentes ordenada por Herodes, pudiera dedicarse a imitarlo, una vez más, si la mula, el buey y los pastorcitos se ponen brutos y siguen reclamando la parte que no les corresponde en sus regalos.

PD: Por cierto William, sólo un detallito, ¿no te parece que a esta Asamblea Nacional si le hacen falta, no unos opositores, sino unos Realistas? Digo, Realistas, pero no de los que lucharon a favor de la Corona Real, sino de los que saben que existe y están apegados a esa cosa llamada “realidad”, esos que en lugar de dedicarse a discursear tratando de justificar lo injustificable, emplearían su tiempo tratando de construir una salida viable a la crisis de Venezuela.

Canto V. Van cantando los pastores al Dios Niño sus amores

Cuando está ausente la razón, es el terror y la violencia lo que impone el orden. Por esto no es de extrañar las amenazas solapadas y directas que con tanta frecuencia salen de las fauces autoritarias para garantizar que se mantengan las lealtades que lo perpetúan en el poder. Pero las amenazas y la sumisión son imprescindibles para gobernar cuando no hay un robusto liderazgo o cuando no se tienen razones de peso que sustenten las estrategias y decisiones políticas que se toman.

Pero no es sólo al terror interno a lo que apelan los dirigentes autoritarios, también está la vieja jugada de lograr la cohesión interna apoyándose en la defensa ante una amenaza externa. Esta táctica se aplica cuando el liderazgo está cuestionado, hay efervescencia política y se necesita distraer la atención de los problemas que la originan, combatiendo algo que constituya una amenaza para todos. Con esta táctica, que siempre implica una batalla, virtual o real, se busca demostrar la vigencia del liderazgo para la conducción del grupo, organización o gobierno.

En América Latina, el máximo exponente de esa táctica fue Leopoldo Galtieri quién cuando ejercía la presidencia de Argentina en 1982, le declaró la guerra a Gran Bretaña en disputa por las Islas Malvinas.

Y aunque estas tácticas políticas siempre aparecen relacionadas a la conducción de los países, también podemos apreciar como ellas se aplican en las organizaciones, especialmente en los partidos políticos. De hecho, hemos visto como el Presidente de la República, quién es el máximo dirigente del MVR, hace uso de ellas en el país y en su partido con mucha frecuencia y casi sin distinción; lo que ha convertido al MVR en el partido con menor democracia interna del espectro político venezolano.

Pero no sólo en las filas del oficialismo se observa el uso del terror y del enemigo externo para garantizar la cohesión de los partidos y el mantenimiento de un liderazgo altamente cuestionado. En más de un partido de la oposición pudimos apreciar las amenazas, públicas o privadas, de expulsión a miembros que manifestaran su decisión de no retirar sus candidaturas en las elecciones de diciembre, aplicando así “medidas disciplinarias” a quiénes, por pensar con cabeza propia, contradijeran la posición pública de la organización.

Y ¿qué decir del uso de la táctica de declarar la guerra al enemigo externo? Pues que nunca tuvimos más fresco el recuerdo de Galtieri que cuando vimos por televisión la declaración de Henry Ramos retando al CNE a que se pronunciara sobre la legalidad de los partidos. Declaración en la que casi le pedía a gritos al ente electoral, que admitiera que eran ilegales y así tener la excusa perfecta para cohesionar a los militantes y simpatizantes del partido en una histórica recogida de firmas para revertir esa injustificada medida.

Como Chavez, Henry Ramos con ese acto pasó a engrosar las filas de los que saben aprovechar las oportunidades políticas, en esta ocasión, aprovechó la oportunidad que le brindaron las declaraciones de varios voceros del oficialismo y del CNE, para concretar su propia guerra de salvación. En lo que ni Chavez, ni Henry Ramos han logrado aprovechar la oportunidad, es en las innumerables solicitudes de sus bases para abrir espacios reales de participación en sus respectivos partidos. ¿Será que la podrán aprovechar ahora?

Éxodo. Candelaria hermosa brillante lucero, fuiste aparecida el 2 de febrero

Tiempos, ritmos y puntos de vista diferentes son propios de la diversidad y en ellos radica precisamente su riqueza. Pero no hay nada más regocijante que apreciar el crecimiento propio y el ajeno, por eso a nosotros, los ciudadanos, nos queda la esperanza de que la reflexión y el aprendizaje alcance a todos. Y ojo, no es necesario esperar nuevamente a final de año para que suceda, porque en Venezuela estamos de navidad hasta el 2 de febrero, que es el día de la Candelaria. Así que todos aquellos que no hayan podido reflexionar y sistematizar sus aprendizajes, sepan que están a tiempo de hacerlo.

Por cierto, quiénes pensaron que la salida a la crisis estaba en Maiquetía, no contaron con el colapso del viaducto.

6 de enero de 2006

viernes, octubre 28, 2005

Esqueletos, afiches y calabazas

Olga Ramos

Asociación Civil Asamblea de Educación


Entre esqueletos, afiches y calabazas germina, una vez más, la ilusión del cambio de gobierno en una parte de la población venezolana. Pero, esqueletos no son afiches, ni afiches son calabazas.


Esqueletos

La aparición de los esqueletos, así como la de las estatuas con tapa-bocas que pudimos apreciar hace un tiempo, constituye una acción de protesta no-violenta, muy creativa por cierto, que expresa una opinión política y pone en evidencia algo sobre lo que se quiere llamar la atención del gobierno, del país, incluso, de la comunidad internacional. De este mismo tipo, son las diversas acciones que han organizado los jóvenes de Primero Justicia frente al TSJ y la Fiscalía, Un Sólo Pueblo frente a la Defensoría, o Queremos Elegir en los semáforos, por mencionar algunas que me vienen a la memoria.


Afiches

Otra cosa es la aparición de los afiches que, al parecer, promocionan la “activación” del artículo 350 de la constitución nacional. Son afiches con un bonito diseño cuyo contenido central es un número, el 350, pero que no aclaran más nada. Y ¿por qué la aparición de estos afiches no se puede considerar como una acción del mismo tipo que la de los esqueletos? Es obviamente por su propósito u objetivo. Mientras el primer tipo de acción pretende poner en evidencia una situación y protestar contra ella, los afiches promueven la desobediencia de la población o el desconocimiento del régimen actual.

Pero, ¿qué es lo que dice el artículo 350? El artículo 350 hace legal y constitucional el derecho que toda persona tiene a disentir cuando se violan los derechos humanos y los principios, valores y garantías democráticas y a actuar en consecuencia, desconociendo al régimen, autoridad o legislación que los viola. Y como desconocer es desobedecer, este artículo se relaciona, con frecuencia, con la desobediencia civil.

Ahora está, es importante precisar varias cosas sobre el 350. En primer lugar, el derecho a desobedecer a una autoridad o ley, así como el derecho a desconocer a un régimen porque estos violen los derechos humanos y los principios, valores y garantías democráticas, es un derecho universal que no necesita estar consagrado en ningún texto legal para que sea reconocido como tal. Pero, que se reconozca ese derecho a las personas y a los pueblos, no significa que quién lo ejerza tenga una especie de de escudo protector o amparo constitucional que le permita evitar las consecuencias de ejercerlo. Pensar así es totalmente ingenuo. “Invocar o activar” la desobediencia, implica, de alguna manera, declarar la guerra al régimen, a la autoridad o a la legislación que se adversa y cuando esto sucede en un régimen autoritario que está violando los derechos de los ciudadanos y atentando contra el sistema democrático, es de esperar que dicho régimen o autoridad, desconozca ese derecho, incluso, se defienda tratando de demostrar que no hay tal violación sino que se trata de un empeño desestabilizador de personas o grupos que no respetan la democracia y que utilice la fuerza y la represión contra ellos. No podemos olvidar que en ese caso a quién le toca definir si se reconoce o no la legitimidad de la protesta, es la autoridad que está violando el derecho por el que se protesta y si se trata de un régimen en el que no existe la separación de los poderes, ni siquiera habrá a quién apelar.

En segundo lugar, como es por todos sabido, no se puede desobedecer en abstracto, por lo que no basta “invocar” al 350 para que este tenga efecto, hay que definir qué es lo que se desconoce y cómo se desconoce. Y por supuesto, más allá de esas definiciones, la aplicación del 350 se hace para restituir el orden violentado, por lo tanto, las acciones asociadas al mismo, deben tener claros objetivos relacionados con la violación que lo motiva.

En tercer lugar, es importante recordar que el 350 no es el equivalente a una varita mágica que va a resolver la crisis del país, o, en el caso más sencillo, que va conducir instantáneamente a un cambio de gobierno. Cuando un país tiene una crisis institucional y política severa, cuando se enfrenta al combate de un gobierno autoritario, la lucha es a fondo, larga y sostenida, y la estrategia debe plantear el alcance de progresivo de los objetivos. Quiénes no entienden ésto confunden la salida a la crisis del país con la elevación de una plegaria al cielo. Quiénes no entienden y asumen el tenor de la lucha, se engañan y engañan al resto con una promesa o ilusión de cambio que nunca llega a concretarse. Mucha agua ha corrido bajo los puentes en Venezuela como para que no hayamos aprendido de qué se trata la lucha y cómo nos sale librar cada una de sus batallas.


Calabazas

Mención aparte merecen las calabazas que aparecieron recientemente en Caracas. Quizá cuando escuchamos la noticia o vimos las primeras reseñas, la reacción natural fue asumir que se trataba de una acción del mismo tipo que la de los esqueletos y confundirlas con una expresión de protesta no violenta, o confundirlas con un llamado a la población para activar el 350, como el de los afiches. Incluso, una lectura ingenua de lo visto en las reseñas pudiera permitirnos identificar como el mensaje de las calabazas, algo así como que el gobierno tiene en sus manos una bomba de tiempo que, de estallar, los llevará, a través del 350, a pagar con cárcel los desmanes y abusos de poder y la corrupción.

Esa lectura ingenua, quedó matizada por la utilización de algunos símbolos que hacen difícil de entender el mensaje, porque generan confusión y resultan contradictorios con el espíritu de una acción de lucha no-violenta. Me refiero a que las calabazas simularan mecanismos explosivos, que es algo que invoca a la violencia y que parece estar más asociado a la amenaza de un grupo subversivo, que a acciones pacíficas; y a que estas estuvieran decoradas como las que se utilizan en Estados Unidos el 31 de octubre, en la celebración del día de brujas que es conocido como Halloween, lo que pareciera ponerle fecha a la supuesta amenaza.

A quién quiera que sea que organizó la aparición de las calabazas, es importante decirle que, si se trata de una acción de protesta en el marco de la lucha no-violenta, debe reconocer que resultó menos creativa y confusa que las organizadas anteriormente por otros grupos y que la simbología es contradictoria con el espíritu de la lucha que pretende promover. Pero que si no se trata de eso sino de una advertencia de un grupo subversivo, del bando que sea, es bueno que sepa que los venezolanos rechazamos la violencia y que somos demócratas de vocación por lo que combatimos a quién pretenda imponerse sobre el resto, por la fuerza. Y si se tratara, como han insinuado algunos, de una estrategia surgida de filas del oficialismo para justificar alguna medida o para reforzar la idea de “gobierno amenazado” que se ha tratado de vender a nivel internacional, lo que sale es decirles que dejen de perder el tiempo y de hacérnoslo perder a todos, que se dediquen a gobernar que para eso les pagamos y que lo que salta a los ojos no necesita anteojos por lo que no hay cortina de humo que les permita disimular o esconder los desastres del gobierno, el incumplimiento de sus ofertas electorales y las violaciones al estado de derecho que están a la vista.

25 de octubre de 2005 (Publicado en el Gusano de Luz, 27 de Octubre 2005)

sábado, agosto 27, 2005

Mas temprano que tarde, sin reposo

Olga Ramos

Asociación Civil Asamblea de Educación

Viejo, ¿viste la luna? parece un farol colgado del cielo… le da un aire de Buenos Aires a las calles de Caracas en esta extraña y apacible noche en que decido escribirte. Y ¿como no hacerlo? Te confieso que mi primera reacción, al propio estilo de mi querida tocaya, -peculiaridades quizá derivadas del nombre- fue sentir la más profunda y desagarrada de las furias, al punto de molestarme contigo por haberte ido de esa manera y en este momento. Te confieso que tu muerte me partió el corazón. Sin embargo, la hermosa luna que adorna esta noche, me hizo comprender que no hay nada más injusto contigo que molestarme, aunque sea porque te hayas ido. Por eso, y a modo de exorcismo, he decidido escribir estas líneas, que ojala estén a la altura del homenaje que mereces.

Comenzaré diciendo –aunque suene muy egoísta- que escogiste muy mal momento para marcharte. ¿Como no pensaste que quería hablar contigo? Y es que, Ricardo, tu muy bien lo sabes, en este momento hace falta la buena compañía para pensar juntos. Además, ¿donde crees que podremos encontrar ahora la sensatez y profundidad de tus análisis y reflexiones? ¿A quién querré acudir cuando necesite “aclararme el pensamiento”?

Libreta en mano, pensativo y muy atento, te recuerdo en innumerables reuniones, en las que, después de escuchar los planteamientos de todos, tomabas la palabra, con tranquilidad y aplomo, para hacer gala de tu intelecto y regalarnos buenas ideas. Obviamente, eso, que fue una de las buenas cosas que descubrí en el paso, duro y áspero, por la coordinadora democrática y que me hubiese gustado mantener toda la vida, voy a extrañarlo; me va a hacer mucha falta esa compañía, sobre todo, ahora que sé que ya no estás y que ni siquiera te encontraré de vez en cuando por el ciberespacio.

Pero además de la mente brillante, extrañaré al buen amigo, ese que no pude conocer tanto como hubiera querido, pero aunque poco tengo tanto que agradecer... El buen amigo Ricardo, el hombre cariñoso, tierno y solidario, el de la sonrisa cálida. Recuerdo que en más de una oportunidad me tendiste la mano, me prestaste tu oído y tu hombro, cuando en momentos difíciles se me ocurrió que eras una buena persona a la que acudir. ¡Qué gran acierto tuve entonces!

Y ¿como no extrañar también al viejo argentino, de tan espectacular acento; ese que me dio los datos precisos para disfrutar mi corto paso por Buenos Aires y a quién tengo presente cada vez que escucho un buen tango? Aunque, la verdad no es precisamente por argentino que te tengo presente, porque a pesar de lo obvio de tu acento, te confieso que nunca te sentí extranjero. Creo que es más por compartir el amor por las cosas bellas; y claro está, por el amor y la pasión con la que te relacionabas con tu terruño y con esta tierra. Quizá esa fue una de las cosas que me hizo sentirte más cercano, que me hizo identificarme más contigo; el amor y el arraigo compartido entre Argentina y Venezuela. Ese amor dividido y esa pasión por dejar un trozo del alma en la tierra en la que se nació y otro en la que se escogió vivir, fue el que aprendí desde muy pequeña en mi casa, cuna de hijos, sobrinos y nietos de emigrantes canarios, que dejaron un pedacito de la vida en cada puerto que tocaron.

Lo mejor de esa pasión, es la entrega con la que se vive; entrega que hace que la vida que se deja, donde se parte y donde se llega, siempre prenda como una llama que ilumina otras vidas. Es evidente que la llama que tú prendiste iluminó y seguirá iluminando vidas en esta y en otras tierras, a pleno sol e incluso, o quizá especialmente, en las noches más oscuras. Por eso, no resulta casual el lema que escogieras para identificar tu más preciado legado: ¡En la noche más oscura, brilla el Gusano de Luz!

¡Gracias por eso, mil gracias por todo, mi viejo!!!

PD: nunca pensé que enviar este escrito resultara más difícil, incluso, que escribirlo… Ya no estás al otro lado de la pantalla…

Publicado en El Gusano de Luz, 26 de Agosto de 2005

miércoles, abril 13, 2005

¿Será que algún día podremos volver a debatir en Venezuela sobre educación?

Olga Ramos

Asociación Civil Asamblea de Educación

El estilo autoritario predominante en el actual gobierno nos ha llevado a plantearnos los asuntos de políticas públicas en términos de blanco y negro, de estar o no con la revolución. Pareciera que no hay espacio para que se discutan políticas o propuestas, más allá de las defensas o ataques radicales que, en última instancia, son producto del miedo de unos o de la arbitrariedad de los otros. Nos acostumbramos a un gobierno que defiende a capa y espada su mal llamado “proyecto revolucionario” y a una oposición que se defiende a cómo de lugar de todo lo que pueda parecer una amenaza.

La política educativa no escapa a ello. En los extremos nos encontramos con proyectos plagados de fanatismos “revolucionarios” pero muy deficientes en contenido técnico y hasta político, y con la alarma y el pánico de la gente provocando que se ignore el debate sobre los temas de fondo y que la gente se paralice ante lo que perciben como impotencia para controlar sus vidas e incidir en el futuro del país, fenómeno denominado la “desesperanza aprendida” por los científicos sociales. No discutir y no actuar, son las consecuencias de la dinámica perniciosa que se ha instalado en Venezuela. Estamos a tiempo de romper con esta dinámica rescatando el derecho que tenemos todos a participar en el debate y para ello, podemos aprovechar que quiénes están actualmente al frente del Ministerio de Educación y Deportes han salido a la palestra pública a dar el debate.

¿Queremos construir una política educativa de Estado que responda a los intereses nacionales y no al proyecto de un partido? Entonces es el momento de decirle al Ministro Istúriz que el Estado Docente, en una democracia participativa, incluye a la sociedad en la toma de decisiones sobre las grandes políticas educativas, que la definición del Estado Docente pasa por discutir quién define y dónde y cómo se decide la política educativa; que esa sociedad quiere que se discuta abiertamente y que se decida de forma participativa cuál es el rol de la escuela y del sistema educativo en la sociedad, qué estamos entendiendo por equidad y cómo se garantiza una “educación de calidad para todos”.

También es el momento de que le tomemos la palabra a la Directora Nacional de Comunidades Educativas del MED, y discutamos con propuestas el contenido de la nueva resolución de comunidades educativas, para lograr que se respete la diversidad de las escuelas, que en lugar de una estructura engorrosa y burocrática, se planteen unos principios generales que hagan efectiva la participación de las personas, con mecanismos democráticos e incluyentes y que garanticen que la función educativa de la escuela esté por encima de las aspiraciones políticas de grupos o individualidades.

¿Queremos evitar que las escuelas se conviertan en centros de adoctrinamiento político, de cualquier signo y que garanticen una educación de calidad para nuestros muchachos? Entonces es el momento de ocuparnos de lo que sucede en nuestras escuelas, de asumir el rol que nos corresponde como miembros de las comunidades de las escuelas de Venezuela; es el momento de vigilar el contenido del Proyecto Pedagógico de la escuela, para garantizar que tengamos efectivamente una educación de calidad.

Debatir y actuar es lo que nos toca si de verdad queremos romper con la dinámica perniciosa que se ha instalado en Venezuela.

miércoles, septiembre 01, 2004


La desobediencia civil posible

Olga Ramos

Asociación Civil Asamblea de Educación

Para mi amiga Carolina Jaimes

Vuelve al ruedo la política de la desobediencia civil generalizada como mecanismo para lograr la salida de la crisis que agobia a Venezuela. Esta vez forma parte de la agenda de discusión de varios grupos de la oposición y de ciudadanos reunidos en Asambleas y surge como opción ante el fracaso del Referendo Revocatorio Presidencial, mecanismo electoral que fue burlado por las trampas que secuestraron la expresión de la voluntad de la mayoría del electorado.

Muchos de los que han promovido antes y promueven ahora a la desobediencia civil como mecanismo para la salida de la crisis, la plantean como una especie de llave mágica que llevará al país a un nivel tal de ingobernabilidad, que tendrá como efecto natural la renuncia del presidente o que se haga posible el tan esperado cambio de gobierno.

Sin embargo, los aprendizajes que podemos obtener de las experiencias en las que la desobediencia civil ha sido un mecanismo de lucha política exitoso, nos dicen que no funciona de tal manera, lo que es consistente con el análisis que en buena parte de la oposición hemos hecho sobre la naturaleza de la lucha política en Venezuela y que se concreto en el diseño de la estrategia del cerco democrático. El cerco democrático plantea que no existe una sola acción que por “su naturaleza” logre un propósito de tan alta monta como lo es el cambio de gobierno. Por lo tanto, solo el trabajo simultáneo en diversos flancos, tantos como sea posible, garantiza el éxito de la estrategia.

Esto no quiere decir que se deseche de antemano el mecanismo de la desobediencia civil. De hecho, en cualquiera de los flancos en los que se desarrolla la estrategia del cerco democrático, la desobediencia es una táctica posible a emplear. Pero para decidir si se aplica o no, requerimos comprender el propósito que con su aplicación se perseguiría en cada caso, así como el mecanismo de desobediencia que se escogería.

Para ello, es importante tener en cuenta varias cosas. En primer lugar que no se puede desobedecer en abstracto. Se desobedece a una o varias reglas de juego que se consideran injustas o violatorias de principios de vida o de la institucionalidad existente. En segundo lugar, cada acción de desobediencia debe tener un objetivo específico y estar enmarcada en un propósito mayor, es decir, una acción de desobediencia no necesariamente es eficiente de forma aislada o por sí misma, si no se encuentra en un marco estratégico determinado y contribuye específicamente a avanzar en el propósito estratégico que se persigue.

En tercer lugar, la desobediencia es un mecanismo sustentado en la creatividad de la gente y hay muchas formas que puede tomar este mecanismo en un momento específico; de hecho, se pueden emplear acciones de diversa índole para lograr un mismo propósito, pero la selección o el diseño de la acción a emplear, dependerá del contexto en que se aplique y de las características específicas de la lucha en la que se enmarca.

En cuarto lugar, la desobediencia civil, si bien es un mecanismo de lucha pacífica, tiene riesgos asociados a la política del gobierno para tratar con la disidencia y la protesta ciudadana o en los casos en los que la lucha trasciende la oposición a un gobierno o régimen específico, tiene riesgos asociados a las reacciones del resto de la sociedad en la que se quieren promover los cambios. Estos riesgos deben ser asumidos de forma consciente por quiénes ejecutan las acciones de desobediencia.

Parte del diseño de estas acciones, es la forma como serán instrumentadas, esto es, más allá del propósito y las actividades específicas, se debe considerar que para que tengan el efecto esperado, es importante trabajar sobre la intensidad, la periodicidad, y el momento de aplicación que tendrán. En este caso, es importante saber que no es necesario que una acción de desobediencia siempre sea masiva para que cumpla con el propósito establecido. En este mismo marco, otro elemento clave en el diseño de las acciones de desobediencia es su carácter progresivo y acumulativo, esto permite entender que estas acciones pueden ser de aplicación progresiva con el objeto de ir haciendo creciente el rechazo a la regla de juego cuestionada. Lo mismo puede aplicarse al propósito, ya que la selección del mismo para cada acción, puede estar asociada a un propósito parcial que permita alcanzar progresivamente el máximo objetivo de la lucha.

Teniendo en cuenta estos aspectos de la desobediencia civil, y dada la situación por la que está atravesando en este momento en Venezuela, en los que la institucionalidad está siendo permanentemente destruida y transformada, en los que hay una flagrante violación a los derechos políticos de los ciudadanos por parte de todos los poderes del Estado y en la que hay un ataque a las normas mínimas de convivencia de la ciudadanía, se pudieran instrumentar muchísimas acciones de desobediencia civil, orientadas a luchar por el restablecimiento de la institucionalidad y la justicia en Venezuela, por el restablecimiento de los derecho políticos de todos los ciudadanos y por el reconstrucción de un clima mínimo de paz y convivencia entre todos los ciudadanos.

En este marco, me atrevo a proponer una acción específica de desobediencia que tenga como fin último, la salida de la crisis de Venezuela, y como propósito u objetivo específico, la reconstrucción de un clima de paz y convivencia ciudadana.

Como todos hemos podido presenciar, después del fraude en el revocatorio, el discurso presidencial retoma su tono corrosivo, excluyente y agresivo. Chavez se empeña en mantener su posición autoritaria y su práctica de anular al otro, que se concreta en que todas las personas que no están de acuerdo con su proyecto, son borradas del mapa político venezolano, y paralelamente, el gobierno comienza una vez más a montar el consabido parapeto del diálogo al que sólo tienen entrada los amigos del presidente y de su proyecto. El ejecutivo pretende, revestido de presunta legitimidad renovada, profundizar la escisión y la exclusión en Venezuela, con una nueva versión de la trillada lucha contra la oligarquía, los supuestos representantes del pasado y los enemigos de los pobres.

La regla de juego aquí es la exclusión política, el desconocimiento del que piensa diferente como actor válido y participante en las discusiones y en la toma de decisiones sobre el rumbo que Venezuela debe tomar. Esta regla de juego, que los máximos voceros del oficialismo vuelven a poner en la palestra, es la que se proponer atacar con esta propuesta de desobediencia ciudadana. Por tanto, esta acción estaría enmarcada en el reconocimiento al otro como actor válido en la dinámica socio-política de Venezuela.

¿Cómo se concreta esta acción? Con la organización en cada comunidad de reuniones de Asambleas de Ciudadanos que funcionen como espacio de encuentro entre chavistas, antichavistas y las personas que dicen no estar de acuerdo con ninguno de estos dos grupos. Para que sean efectivas, las mismas se pueden organizar en mesas de trabajo en las que los participantes se sienten a compartir una agenda de discusión e intercambio. Los temas de esta agenda, podrían ser: a) la visión que cada uno de los ciudadanos presentes sueña para Venezuela y con base a ello, identificar los terrenos comunes de acuerdos entre las visiones de todos y las diferencias existentes; b) los problemas que hay que erradicar del país y cómo hacer para lograrlo entre todos; c) cómo creemos que podemos mejorar la comunicación y el entendimiento entre todos; d) cuáles son las exigencias que, como ciudadanos tenemos, para nuestros líderes políticos, cómo queremos que se ejerza el liderazgo, cómo deben relacionarse los partidos políticos y las organizaciones ciudadanas que ejercen acción política, con el resto de los ciudadanos; e) qué exigimos a nuestros gobernantes y cuáles son los mecanismos de participación y de control social de la gestión pública que estamos dispuestos incorporar a nuestra vida ciudadana; f) en qué cosas se expresa la exclusión y cómo combatirla; g) cómo podemos construir una salida a la crisis política, social y económica que estamos viviendo en Venezuela y cuál es el rol que debe jugar cada quién; h) que acciones de desobediencia civil podemos instrumentar de forma conjunta para lograr el cambio deseado en Venezuela. Estos temas, entre otros, pueden formar parte de estos espacios de encuentro ciudadano.

La idea es que sean reuniones abiertas, organizadas en un primer momento en pequeños grupos de trabajo para maximizar la participación de cada una de las personas y para que haya suficiente tiempo para el intercambio y que posteriormente se organicen sesiones de trabajo para compartir los resultados de cada grupo con el resto. Inicialmente, se debería privilegiar la participación de los ciudadanos de a pié, por lo que se recomienda que se haga sin grandes ponentes. Y posteriormente y de acuerdo a las decisiones que tome cada grupo, las reuniones se pueden organizar con los invitados especiales que se requieran para dar un debate sobre propuestas y ópticas de diversos líderes sociales y políticos.

De esta manera y desde las bases podemos encontrar juntos en qué nos parecemos y en qué somos diferentes; en qué coincidimos y en qué diferimos, tanto en lo que pensamos como en lo que queremos y de esta forma evaluar cómo podemos vivir con base a las coincidencias y trabajar para transformar las divergencias en nuevos acuerdos; cómo podemos hacer para trabajar juntos en ello. En otras palabras, de esta manera y desde las bases podemos combatir en la práctica y con fuerza, la política de exclusión de este régimen, construyendo la convivencia y la reconciliación entre todos.

martes, abril 16, 2002


No es lo mismo caer por inocentes, que nos tomen por pendejos
- Olga Ramos


Llamamos a la reconciliación, a la unidad de los venezolanos. Esta es una de las frases más repetida en estos últimos días, en los que el país ha asistido a una especie de película de terror mediocre, en que manifestación tras manifestación se profundiza la falta de gobernabilidad de Venezuela.

En estos días han coexistido evidencias de la vocación democrática e institucional de una gran proporción de nuestra Fuerza Armada, con la falta de visión y responsabilidad de algunos de sus líderes. Pero las claras evidencias de esta vocación no resultan suficientes ante lo sucedido, porque no es posible entender que, desde el mismo 11 de abril, no contáramos con la Fuerza Armada para controlar los excesos de los grupos de civiles armados. Que tuviéramos que apelar sólo a las policías, especialmente a la Policía Metropolitana, para defender de militares y de civiles armados a la población que salió a manifestar el pasado jueves y a la que ha sido víctima de las agresiones y saqueos que han sucedido desde entonces. Nos preguntamos dónde ha estado la Fuerza Armada como apoyo a la población y a sus cuerpos de seguridad, y por qué este cuerpo sale a las calles a última hora.

Pero en esta pesadilla tiene su rol estelar, como ya es costumbre, el gobierno de Hugo Chávez que hace nuevamente gala de su infinito cinismo. Y las muestras de este cinismo son diversas, comenzando por algunos de los voceros que tomaron la señal de Venezolana de Televisión, como Juan Barreto, Iris Varela, Aritóbulo Izturiz y María Cristina Iglesias, que creen que, condenando lo que ellos catalogan como un golpe de estado de ultra derecha, el país puede olvidar que desde que están en el gobierno no se han cansado de celebrar el 4 de febrero en sus reiterados intentos de convertirlo en fiesta nacional y que cuestionando la evidente violación a la constitución, no recordaremos que ellos han sido protagonistas y co-partícipes de la infinidad de veces que este gobierno ha violado la constitución de 1999.

Mientras los supuestos mensajes de unidad y entendimiento salen de la mayoría de los voceros del gobierno, no podemos de dejar de escuchar las palabras de García Ponce cuando dice que el gobierno tiene que gobernar en “confrontación” con los sectores del país que “no aceptan” su proceso revolucionario. Es evidente que lo que les molesta en este momento no es precisamente que alguien intentara romper la institucionalidad existente o violara la constitución, les molesta que lo hayan hecho otros y no ellos.

Y qué decir del propio Hugo Chávez cuando por enésima vez hace un “llamado a la unidad de los venezolanos”, que nuevamente ofrece mesas de diálogo y que solicita a quiénes no estamos de acuerdo con sus políticas a que lo digamos “leal y honestamente”, a la vez que desconoce la contundencia de la manifestación del 11 de abril y tiene el tupé de decirnos a todos los sectores de la vida nacional, empresarios, trabajadores, iglesia, medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil, que nos llama a la “cordura”, al “entendimiento” y nos pide que reflexionemos de una vez por todas, porque este país también es nuestro. Y para terminar su primera alocución al país en su “regreso” al poder dice que acepta la renuncia de la Junta Directiva de PDVSA –medida que dice, ya había tomado y que no le dejaron anunciar al país- y no se le cae la cara de vergüenza cuando llama a los trabajadores de PDVSA a trabajar por su empresa y por Venezuela, como si estos trabajadores necesitaran ese llamado y como si él tuviera moral para hacerlo, cuando todos sabemos que lleva tres años en una especie de campaña electoral prolongada y sin haber asumido con seriedad y responsabilidad su trabajo como jefe del gobierno.

Frente a este cinismo tenemos que tener claro, como sociedad, que Hugo Chávez nunca, ni en el pasado ni en el presente, ha dado muestras reales de rectificación. Y que la secuencia de sucesos vivida no han tenido como consecuencia una modificación real de la situación que nos ha llevado desde hace más de año y medio a hacer público y notorio nuestro desacuerdo con la conducción del Estado que ha tenido este gobierno. No debemos olvidar que las causas que nos ha hecho fijar posición y salir a la calle a manifestar de forma cada vez más contundente, están todavía presentes.

Lo que hemos vivido los venezolanos no lo puede borrar ni hacer desaparecer el gobierno de Hugo Chávez por más que se empeñe en tratar de desconocerlo, porque está en nuestras memorias y forma parte de nuestras vivencias. Aunque no quedaran registros gráficos de ello, nadie puede desconocer ni olvidar que el 11 de abril más de 2 millones de personas salimos a pedir la renuncia de Hugo Chávez, a decirle que se vaya que no lo queremos como presidente. Tampoco podemos olvidar que ese día el gobierno se quitó la careta y eso le costó la vida a un grupo de venezolanos. Es por todo ésto que nosotros no podemos olvidar ni podemos pensar que todo por lo que luchamos está perdido. Ahora más que nunca, la sociedad civil que conscientemente ha asumido la responsabilidad de construir una mejor Venezuela tenemos que mantenernos en pié de lucha y frente a este cinismo ni caemos por inocentes, ni podemos permitir que nos tomen por pendejos.

Olga Ramos

16/04/2002

Miembro de la Red de Veedores